La doctora Rubeliz Bolívar fue liberada el miércoles 13 de mayo de un centro de detención de inmigración en Texas, después de haber sido arrestada el 11 de abril por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El arresto ocurrió cuando se disponía a pasar por el control de seguridad del aeropuerto de McAllen, acompañada por su hija de cinco años, ciudadana estadounidense. Bolívar trabajaba como residente de medicina de emergencias en el South Texas Health System, en el Valle del Río Grande, y contaba con una licencia Real ID y un permiso de trabajo vigente hasta 2030.
.
Pese a contar con documentación laboral actualizada, las autoridades la arrestaron argumentando que había violado los términos de su visa. La doctora ingresó a Estados Unidos en 2016 como turista y se encontraba amparada por una solicitud de asilo familiar presentada antes de que venciera el Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciudadanos venezolanos. Un portavoz de la Patrulla Fronteriza señaló que Bolívar “había permanecido en el país con su visa vencida desde 2017, casi una década, y no tenía estatus legal”, aunque su abogado disputa esta aseveración.
Durante su detención, la doctora fue retenida junto a su hija menor, quien permaneció bajo custodia aproximadamente 19 horas antes de ser entregada a sus familiares. El momento de mayor tensión llegó cuando Bolívar se dirigía a su entrevista de asilo en California, pero las autoridades le exigieron demostrar una residencia legal permanente antes de permitir que continuara. Su esposo, Milenko Farías, explicó que quedan opciones para apelar ante las autoridades y disputar la determinación sobre el estatus legal de su esposa.
La liberación fue posible después de que un juez determinara que Bolívar podía salir bajo fianza mientras continúa su proceso migratorio. La familia expresó alivio por el resultado, siendo especialmente significativo que la hija de cinco años estaba muy contenta ante la noticia del pronto regreso de su madre al hogar. El caso refleja las complejidades del sistema migratorio estadounidense y los desafíos que enfrentan los solicitantes de asilo, particularmente aquellos de origen venezolano.
Fuente: Tal Cual — Ver nota original