El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, protagonizó un momento viral al posar en el avión presidencial Air Force One vistiendo el mismo conjunto deportivo Nike Tech que lucía Nicolás Maduro durante su captura el pasado 3 de enero. La imagen fue compartida por Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca, a través de su cuenta de X, generando una rápida viralización entre activistas republicanos y funcionarios de la administración. Rubio aparece en la fotografía recostado sobre una de las puertas del AF1, luciendo la sudadera gris completa, mientras se dirigía a China para acompañar al presidente Donald Trump en su encuentro con Xi Jinping.
La prenda que portaba el secretario de Estado es idéntica a la que vestía el expresidente venezolano cuando fue trasladado a Estados Unidos tras su detención en Caracas. Estas imágenes de Maduro con el conjunto Nike se convirtieron en fenómeno viral a comienzos del año, inspirando miles de publicaciones, memes y bromas en redes sociales, siendo incluso utilizado como disfraz en celebraciones alrededor del mundo. La publicación de Cheung aprovecha este fenómeno cultural para hacer una referencia burlona sobre la prenda, bautizándola como el Nike Tech 'Venezuela'.
Rubio, de 54 años, continúa posicionándose como una de las figuras republicanas más prominentes de cara a los comicios presidenciales de 2028. Encuestas y medios locales lo mencionan junto al vicepresidente J.D. Vance como dos de los candidatos republicanos más visibles para la próxima contienda electoral. A principios de 2026, Trump fue cuestionado sobre ambos, describiéndolos como "grandes líderes" y destacando que uno es más "diplomático" que el otro, en clara referencia al secretario de Estado.
Ante de la captura de Maduro en enero, Rubio había sido uno de los funcionarios estadounidenses más críticos con el Gobierno venezolano, calificándolo como "ilegítimo" y defendiendo activamente la intervención militar de Washington para lograr la detención del expresidente en la capital venezolana. Esta postura lo consolidó como una voz influyente en la política exterior estadounidense hacia la región latinoamericana y refuerza su perfil dentro de la administración Trump.
Fuente: El Mundo — Ver nota original