Después de años de represión política que silenció las encuestas en Venezuela, nuevos datos comienzan a emerger revelando un panorama complejo de esperanza vigilante entre los ciudadanos. Durante los últimos años del gobierno de Nicolás Maduro, los encuestadores fueron obligados a ocultarse y la población respondía con "no sé" o "sin respuesta" a cualquier pregunta política. Sin embargo, en los últimos meses han comenzado a circular nuevas mediciones que muestran a los venezolanos atrapados entre una esperanza sin precedentes y una desconfianza que se niega a desaparecer.
Los datos de múltiples encuestadoras revelan patrones consistentes sobre el panorama político actual. María Corina Machado se mantiene como la líder indiscutible de la oposición en todas las mediciones, mientras que la presidenta interina Delcy Rodríguez no goza de la confianza de la mayoría de ciudadanos, aunque aproximadamente un tercio aún aprueba su desempeño. De manera sorprendente, Estados Unidos y el presidente Donald Trump han alcanzado niveles de popularidad sin precedentes en un país que pasó dos décadas escuchando que el imperialismo era el enemigo principal.
La medición de opinión en Venezuela se realiza principalmente de forma privada, con resultados que circulan entre corporaciones, fondos de inversión y embajadas dispuestas a pagar por entender el panorama político. La mayoría nunca llega a la prensa pública. En febrero de 2026, ORC Consultores encontró que el 81% de los venezolanos se describía a sí mismo como esperanzado sobre el futuro del país, el nivel más alto en toda su serie histórica. Este salto ocurrió semanas después del 3 de enero, cuando Maduro fue capturado en una operación estadounidense.
Directores de encuestadoras como Oswaldo Ramírez de ORC documentan cambios culturales profundos más allá de las simples cifras numéricas. Observó que las personas dejaron de borrar mensajes políticos y comenzaron a compartir memes sobre Maduro, un indicador cualitativo de la transformación en el ambiente político. Los venezolanos buscan cambio y priorizan resolver su crisis económica, pero lo hacen desde una posición de esperanza que parecía imposible hace apenas meses atrás.
Fuente: El Pais — Ver nota original