Un ex superintendente de la Policía de Hong Kong y un ex oficial de fronteras británico fueron declarados culpables de espiar para China en el primer caso condenado bajo la nueva Ley de Seguridad Nacional del Reino Unido. Bill Wen, de 65 años, dirigió la red de espionaje desde su despacho en Londres, donde trabajaba para la Oficina Económica y Comercial de Hong Kong. Reclutó a Peter Wai, exagente de la Policía Metropolitana, quien percibía hasta 2.000 libras mensuales por sus servicios, y a Matthew Trickett, ex oficial de inmigración que se quitó la vida antes del juicio.
La operación fue descubierta cuando el grupo intentó capturar a Monica Kwong, disidente que había huido de Hong Kong acusada de fraude. Durante días, los espías vigilaron su piso en Pontefract y ejecutaron un plan desesperado: enviaron a un falso repartidor, introdujeron cámaras bajo la puerta e incluso vertieron agua en el umbral para intentar forzarla a salir. Sin embargo, desconocían que mientras ellos vigilaban a Kwong, el servicio de inteligencia británico MI5 los seguía a ellos.
La red de espionaje operaba sin límites definidos y tenía múltiples objetivos políticos y activistas. Entre sus blancos figuraban diputados escépticos respecto a China, como el conservador Iain Duncan Smith, copresidente de la Alianza Interparlamentaria sobre China. También vigilaron al activista prodemocracia Nathan Law, a quien grabaron entrando al Oxford Union para pronunciar un discurso en 2023, y al activista de derechos laborales Christopher Mong, quien cuenta con una recompensa de 100.000 libras ofrecida por las autoridades de Hong Kong.
La operación encubierta culminó cuando la policía irrumpió en los lugares donde se encontraban los miembros de la célula de espionaje. Wen fue arrestado en Londres, mientras que Wai y otros miembros fueron detenidos en West Yorkshire. Este caso marca un hito importante al ser la primera condena bajo la nueva legislación británica de seguridad nacional, exponiendo cómo gobiernos extranjeros operaban redes clandestinas dentro del territorio británico para perseguir a sus disidentes políticos.
Fuente: Infobae — Ver nota original