Frío e hambre: qué dicen nutricionistas sobre apetito invernal

La llegada de las bajas temperaturas modifica significativamente los hábitos alimentarios y despierta una percepción de mayor apetito en la población. Según especialistas en nutrición consultados por Infobea, este fenómeno responde tanto a factores biológicos como culturales y emocionales que pueden influir negativamente en la calidad de la dieta durante los meses de invierno. El frío genera una tendencia marcada a elegir comidas calientes, abundantes y de mayor aporte calórico, como guisos, pastas, chocolates y panificados, desplazando el consumo de alimentos frescos como ensaladas, frutas y yogures.

De acuerdo con la licenciada María Eugenia Castro, jefa del Servicio de Alimentación del Hospital Italiano, el aumento del apetito en invierno tiene una raíz profunda en la memoria genética vinculada a la necesidad ancestral de conservar el calor corporal. Sin embargo, la especialista enfatiza que pese a esta percepción extendida, la energía que el organismo necesita para cumplir sus funciones vitales no cambia significativamente durante esta estación. Muchas personas interpretan que los alimentos con alto contenido de agua generan mayor sensación de frío, lo que explica la disminución de su consumo incluso sin justificación biológica real.

La nutricionista Laura Romano complementa este análisis señalando que el "hambre de invierno" no es solo un fenómeno biológico, sino que también intervienen factores emocionales, costumbres culturales y los tipos de comidas que elegimos cuando baja la temperatura. Aunque existe un aumento del gasto energético durante el invierno en algunos casos, este incremento es menor al que generalmente se percibe. Las especialistas advierten contra utilizar el frío como excusa para perder el control alimentario y enfatizan la importancia de mantener una nutrición equilibrada durante toda la estación.

Para evitar el aumento de peso sin sacrificar el confort térmico, los nutricionistas recomiendan elegir preparaciones calientes y nutritivas como sopas caseras, guisos elaborados con legumbres y verduras cocidas, que proporcionan saciedad sin exceso calórico. Es fundamental mantener el consumo de alimentos frescos adaptándolos a preparaciones tibias o calientes según sea necesario. Implementar estrategias conscientes en la selección de alimentos durante el invierno permite disfrutar de comidas reconfortantes mientras se preserva la salud y se evita el aumento de peso innecesario.

Fuente: Infobae America — Ver nota original

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