Sector privado cubano sostiene economía al borde del colapso

Cuba atraviesa una crisis económica sin precedentes en la que el sector privado se ha convertido paradójicamente en el único sostén de una economía que opera al límite de sus capacidades. El gobierno comunista, que durante décadas persiguió y reprimió la empresa privada, ahora depende de los pequeños capitalistas para mantener la población abastecida de bienes básicos. Esta situación refleja el fracaso de un modelo estatal que ya no puede satisfacer las necesidades elementales de sus ciudadanos, obligando al régimen a tolerar actividades empresariales que antes eran severamente sancionadas.

La crisis se agudizó dramáticamente con el agotamiento de las reservas de combustible y el corte del suministro petrolero venezolano, que históricamente subsidiaba la economía cubana. El colapso en la llegada de crudo desencadenó una reacción en cadena que paralizó sectores vitales: aerolíneas cancelaron vuelos, complejos turísticos cerraron sus puertas y las redes de distribución quedaron severamente comprometidas. Washington ha intensificado la presión sobre La Habana mediante sanciones energéticas adicionales, mientras que el gobierno estadounidense solo ha permitido la llegada de un petrolero ruso desde que cortó el suministro venezolano a principios de 2025.

Empresarios cubanos como Juan Carlos Blain, propietario de múltiples locales de comida rápida y tiendas de abarrotes con más de cien empleados, ejemplifican los desafíos diarios de mantener negocios operativos. Blain ha tenido que adaptar sus operaciones utilizando energía solar, generadores y baterías para sobrevivir los apagones crónicos, e incluso recorre la ciudad en motocicleta eléctrica para abastecer sus tiendas ante la falta de combustible. Estos pequeños capitalistas enfrentan cotidianamente nuevos retos logísticos mientras intentan mantener sus empresas funcionando con recursos limitados y precios de combustible extremadamente elevados.

El crecimiento del sector privado ha sido notable: de representar aproximadamente una cuarta parte del empleo en 2011, alcanzó casi el 40% en 2023, según datos oficiales. Hoy Cuba cuenta con más de 9.200 pequeñas y medianas empresas que, aunque siguen bajo control estatal, funcionan como proveedores principales de bienes de consumo. En 2024, el sector privado superó por primera vez a las empresas estatales en ventas minoristas, mientras que las tiendas de barrio privadas abastecen a una población que ya no encuentra productos básicos en los establecimientos de racionamiento estatal que alguna vez fueron pilares del sistema revolucionario.

Fuente: Infobae America — Ver nota original

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