Amnistía Internacional inauguró un encuentro de dos días para reconocer la labor de defensores de derechos humanos en Venezuela y articular estrategias que garanticen su protección durante una eventual transición política. El evento contó con la participación de representantes de organizaciones no gubernamentales y activistas, varios de ellos recientemente liberados tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por operativos estadounidenses en enero. La directora senior global de Investigación, Campaña e Incidencia de Amnistía Internacional, Erika Guevara Rosas, encabezó la apertura de las jornadas subrayando la importancia de esta nueva fase en la defensa de los derechos fundamentales.
Guevara Rosas enfatizó que las violaciones de derechos humanos registradas en Venezuela no son hechos aislados ni desviaciones individuales, sino resultado de políticas deliberadas y prácticas sistemáticas consolidadas en estructuras de poder. Denunció explícitamente ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas y persecución política como patrones establecidos del aparato represor venezolano. La abogada insistió en que estos hechos no deben considerarse excesos puntuales, sino manifestaciones de una represión institucionalizada y sostenida en el tiempo.
La directiva internacional llamó a que la transición venezolana sea profundamente transformadora y garantista contra la represión, no únicamente política. Destacó que la defensa de derechos humanos debe articularse de manera más estratégica, incorporando la búsqueda de justicia y las condiciones necesarias para asegurar que los derechos humanos sean una garantía y no una aspiración. Guevara enfatizó que Venezuela enfrenta una oportunidad compleja, incierta pero real para construir un país donde ninguna persona sea detenida por pensar diferente.
Guevara rindió tributo a Carmen Navas, madre del preso político Víctor Quero Navas, quien falleció once días después de que el Estado reconociera la muerte de su hijo. Su mención evidencia el costo humano de la represión sistemática y la importancia de recordar a las víctimas y sus familiares en el proceso de transición. El encuentro de Amnistía Internacional representa un esfuerzo por sentar bases institucionales que impidan que familias sigan buscando a sus seres queridos en centros de detención clandestinos y que madres deban llorar por desapariciones forzadas.
Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original