Venezuela necesita cambios políticos para lograr recuperación económica real

Venezuela necesita cambios políticos para lograr recuperación económica real

A partir de enero de este año, Venezuela ha experimentado expectativas de mejoramiento económico impulsadas por reformas legales y el tutelaje geopolítico que ha permitido señales positivas en diversos sectores. Los agentes económicos, factores de poder y la población general han mostrado optimismo respecto a las posibilidades reales de recuperación económica del país, reflejado en indicadores que apuntan a índices de crecimiento superiores a dos dígitos, muy por encima de otros países de la región y el mundo.

Sin embargo, con el transcurso de los días la situación se ha diluido porque el proceso no se ha llevado de manera integral. Persisten los mecanismos operativos orquestados desde el mismo modelo político-institucional que ha caracterizado las últimas dos décadas. La producción petrolera se recupera aceleradamente bajo el formato tutelado, liberando inversión extranjera rápidamente, pero esto no significa que se hayan desmontado los mecanismos institucionales que manejan la renta sin transparencia ni objetividad necesarias para que permeen a toda la sociedad en forma de bienestar genuino.

Bajo el Plan Rubio de tres fases, la concentración económica se ha maximizado mientras las estructuras político-institucionales continúan intactas. El actual gobierno opera bajo una "metamorfosis" que implementa cambios económicos conforme a exigencias externas, pero no modifica las políticas ni los actores clave en la toma de decisiones internas. Este esquema ralentiza la recuperación y no incide sobre el retorno al pluralismo político, la transparencia institucional ni los contrapesos necesarios para el equilibrio democrático.

La estabilidad institucional resulta fundamental para proyectar grandes reformas económicas transformadoras. Aunque no está vinculada intrínsecamente al accionar político, la polarización de dos décadas desplomó la confianza para procesar diferencias por el poder mediante mecanismos legales consensuados. Países como China, Singapur o Vietnam demuestran que sin competitividad electoral robusta, es posible mantener legitimidad amplia y manejo estatal alineado con proyecciones de desarrollo, pero requieren parámetros de acción pública que Venezuela aún no ha establecido.

Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original

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