El Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea ha aprobado imponer sanciones a colonos israelíes por violencia contra palestinos, según anunció la alta representante de la UE, Kaja Kallas, este lunes. La decisión marca un hito importante al adoptarse en la primera reunión de ministros del ramo sin la presencia del Gobierno de Viktor Orban, quien había bloqueado repetidamente iniciativas similares. Con Péter Magyar al frente del ejecutivo húngaro, la medida obtuvo unanimidad total, incluso con el apoyo de países como Alemania e Italia, que en otras ocasiones habían mostrado reticencias a sancionar a Israel.
La aprobación amplía las sanciones previas que datan de 2024, cuando se sancionó a nueve personas y cinco entidades. Según fuentes diplomáticas, en esta ocasión se han añadido al menos siete colonos y organizaciones adicionales a la lista de sancionados. Los ministros también acordaron nuevas sanciones contra destacados miembros de Hamas, subrayando que el extremismo y la violencia tendrán consecuencias. El ministro francés Jean-Noël Barrot enfatizó que la UE sanciona a las principales organizaciones israelíes responsables de apoyar la colonización extremista en Cisjordania y a sus líderes.
Sin embargo, la reunión no abordó posibles medidas comerciales contra Israel, un tema que varios países como España han solicitado insistentemente. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pidió antes de la sesión que se votaran medidas que requieren mayoría cualificada, en lugar de esperar unanimidad. Kallas explicó posteriormente que aunque muchos Estados miembros desean medidas más contundentes, también hay otros que se oponen, lo que mantiene la situación en un punto de equilibrio difícil.
La decisión de hoy refleja un cambio significativo en la política europea hacia Israel tras el cambio de gobierno en Hungría, que durante años había utilizado su poder de veto para bloquear cualquier iniciativa de sanciones. Este avance permite a la UE pasar de la parálisis a la acción, aunque los desacuerdos internos continúan limitando medidas más agresivas de carácter comercial que algunos miembros consideran necesarias.
Fuente: El Mundo — Ver nota original