El régimen cubano anunció este martes el fin de los precios únicos para gasolina y diésel, implementando a partir del 15 de mayo un sistema de tarificación variable en dólares. La medida representa un cambio significativo en la política de control de precios que ha caracterizado a la dictadura durante décadas, reflejando la gravedad de la crisis energética que atraviesa la isla. El Ministerio de Finanzas y Precios justificó la decisión argumentando que "no se puede sostener económicamente un precio fijo para la venta de combustibles", reconociendo implícitamente la insostenibilidad del sistema anterior.
Los nuevos valores estarán directamente vinculados al costo real de cada operación de importación, considerando factores como el proveedor, costos de flete, rutas de suministro, seguros y fluctuaciones del mercado internacional. Las tarifas podrán variar entre estaciones de servicio y serán informadas públicamente, marcando un quiebre con el esquema centralizado que prevalecía hasta ahora. El régimen reconoció que las reformas económicas recientes han permitido que múltiples actores importen y comercialicen combustibles en moneda extranjera, aunque no especificó quiénes son estos actores ni los mecanismos exactos de ingreso del combustible al país.
La crisis se agravó desde principios de año tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses bajo la administración Trump. Tanto Venezuela como México, históricamente proveedores clave de petróleo cubano, han dejado de enviar cargamentos desde enero. El presidente estadounidense advirtió que Cuba "es la próxima" tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela e intensificó las restricciones financieras y energéticas contra La Habana, calificando a la isla como "un país fallido" que "solo va en una dirección: hacia abajo".
El desabastecimiento casi total en las estaciones de servicio estatales de La Habana y otras ciudades ha impactado profundamente la vida cotidiana de millones de cubanos. Las colas interminables en gasolineras y la falta de combustible se han convertido en síntomas visibles del colapso económico que experimenta la nación caribeña, afectando desde el transporte público hasta la generación de electricidad.
Fuente: Infobae — Ver nota original