Carmen Teresa Navas, una mujer de 81 años, falleció el domingo 17 de mayo, exactamente diez días después de conocer la noticia de la muerte de su hijo, el preso político Víctor Hugo Quero Navas. Durante más de un año, la señora Navas realizó una búsqueda incansable de su hijo en el intrincado sistema carcelario venezolano, visitando cárceles, tribunales y oficinas gubernamentales en su desesperado intento por encontrarlo. El 7 de mayo, a través de un comunicado del Ministerio de Servicio Penitenciario, se confirmó que Víctor Hugo había fallecido en julio de 2025, cuando llevaba apenas seis meses desaparecido desde su detención.
Víctor Hugo Quero Navas, un comerciante informal de 51 años, fue detenido el 3 de enero de 2025 por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Las autoridades nunca precisaron su centro de reclusión ni justificaron las acusaciones en su contra, que incluían cargos tan graves como terrorismo y traición a la patria. La falta de transparencia y respuesta del Estado ante las peticiones de la familia profundizó el sufrimiento de Carmen Navas, quien se convirtió inesperadamente en un símbolo de la lucha por la justicia y los derechos humanos en Venezuela.
Desde diversos sectores políticos y de la sociedad civil se expresaron condolencias y reconocimiento hacia la determinación de Carmen Navas. María Corina Machado, líder de la oposición y premio Nobel de la Paz, escribió que "no murió solo una madre; se apagó una mujer que convirtió el dolor en coraje y la desesperación en denuncia". Machado destacó que durante meses Carmen Navas enfrentó, sola y sin miedo, a todo un aparato de terror que intentaba desaparecer a su hijo y quebrantar a su familia, respondiendo el Estado únicamente con silencio, humillación y mentira.
Oscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación–Acción en Derechos Humanos (Provea), afirmó que "el testimonio de vida de la señora Carmen Navas es y será por siempre una fuente inagotable para la lucha por la dignidad en Venezuela". La muerte de Carmen Navas marca el cierre de una tragedia familiar que expone la saña institucional del régimen y la crueldad del sistema penitenciario venezolano. Su incesante búsqueda develó la ausencia de límites en la represión, convirtiéndola en un símbolo imperecedero de la resistencia de las familias venezolanas que demandan justicia, democracia y dignidad.
Fuente: Infobae VE — Ver nota original