María Corina Machado, la líder opositora venezolana de 58 años, continúa sus gestiones internacionales desde Washington, donde mantiene un despacho modesto desde el cual coordina su estrategia política. Mientras viaja por Europa, se reúne con empresarios en California y concede entrevistas en plataformas digitales, muchos observadores la consideran una líder en suspenso, atrapada en una situación que le impide regresar a Venezuela. Sin embargo, la Premio Nobel de la Paz asegura que cada movimiento está cuidadosamente calculado y que el momento de su retorno debe ser el indicado, considerando el peso de las posiciones del gobierno estadounidense y otros aliados internacionales en su toma de decisiones.
En una reciente entrevista en su oficina de Washington, Machado reflexionó sobre los cambios ocurridos en Venezuela tras más de 100 días del nuevo escenario político, donde Nicolás Maduro ya no está en el poder pero el chavismo mantiene una presencia efectiva en las instituciones. Según su análisis, han ocurrido transformaciones políticas impensables hace meses: en un país donde anteriormente la población no se atrevía ni a rezar por presos políticos en las iglesias, ahora se registran decenas de manifestaciones diarias de diversas índoles. Más de 600 presos políticos han sido liberados, aunque cientos permanecen aún encarcelados.
La líder opositora destaca que se observan nuevas expresiones de libertad de expresión, movilización y denuncia que anteriormente no existían en Venezuela, reflejando cierto avance en el panorama político. No obstante, aclara que estas mejoras distan mucho de representar una restauración completa de los derechos civiles en el país. En el aspecto económico, señala que se han impuesto límites a la gestión discrecional de fondos por parte del régimen, y se han permitido inversiones, aunque sin claridad total sobre sus montos o términos contractuales, y sin mecanismo de supervisión efectivo.
Machado mantiene una postura reflexiva respecto a su regreso, enfatizando que la decisión no puede precipitarse pese a la presión de millones de venezolanos que aguardan su retorno. Su equipo trabaja en una modesta oficina de Washington en la cual se coordina la visión y planificación de la Venezuela que desean construir para las próximas décadas. La Premio Nobel subraya que el timing del retorno debe ser el correcto, sopesando cuidadosamente las variables políticas internacionales y la situación interna del país.
Fuente: El Pais — Ver nota original