El ingeniero y exdiputado Elías Matta presentó una propuesta estratégica para diversificar la economía venezolana mediante sectores tecnológicos de alto consumo energético. El planteamiento destaca que, una vez recuperada la capacidad total del sistema eléctrico nacional, el país contará con un excedente de generación sin precedentes. Este excedente podría canalizarse hacia la creación de centros de datos y minería digital, transformando la energía en servicios digitales globales de alto valor.
Matta explicó que la recuperación técnica y operativa de las principales centrales hidroeléctricas y térmicas es el primer paso indispensable para implementar esta estrategia. Considera que, una vez restablecida la estabilidad del servicio para todos los venezolanos, la infraestructura nacional producirá una cantidad de energía que superará significativamente la demanda interna proyectada. El ingeniero subraya que este flujo de energía excedente constituiría el combustible para un nuevo motor económico fundamentado en la exportación indirecta de energía.
Actualmente, Venezuela cuenta con aproximadamente 36.000 megavatios (MW) de capacidad de generación instalada, pero menos de 13.000 MW están disponibles debido al deterioro de las plantas termoeléctricas. Matta precisó que una vez recuperada esa capacidad, la demanda máxima podría situarse en unos 20.000 MW, dejando un margen de 16.000 MW disponibles para nuevos proyectos. Esta diferencia representaría una oportunidad sin precedentes para atraer inversión en industrias del futuro.
Según las proyecciones de Matta, la implementación completa de este modelo podría generar ingresos superiores a los 5.000 millones de dólares anuales para el presupuesto nacional. Este flujo de divisas permitiría al Estado venezolano reducir su dependencia histórica de la renta petrolera y diversificar sus fuentes de ingreso. La propuesta contempla la creación de Zonas Energéticas Especiales diseñadas para atraer operaciones de centros de datos y minería digital, fortaleciendo la economía nacional a largo plazo.
Fuente: La Patilla — Ver nota original