El Estatus de Protección Temporal (TPS) está en la cuerda floja en Estados Unidos. José Palma, salvadoreño que llegó al país en 1998, ha sido beneficiario de este programa desde 2001, lo que le permitió trabajar legalmente y permanecer protegido de la deportación. Su historia es apenas una de las más de 1 millón de personas que dependen del TPS para mantener su situación legal, un número que se multiplica cuando se consideran los millones de familiares nacidos en Estados Unidos que dependen de estos inmigrantes. Ahora, la ofensiva migratoria de la administración de Donald Trump pone en riesgo este programa que ha sido vital para miles de trabajadores y familias.
A través del TPS, Palma ha logrado construir lo que describe como el sueño americano: formó una familia con cuatro hijos nacidos en Estados Unidos, se preparó académicamente y ha construido un patrimonio que hoy defiende como coordinador nacional de la Alianza Nacional del TPS. "El TPS me ha provisto oportunidades como tener empleo, vivir con tranquilidad, poder prepararse académicamente", explica Palma, quien reconoce que aunque es temporal y requiere renovación cada año y medio, le ha dado estabilidad para vivir sin el miedo constante a la deportación. Su caso refleja el impacto positivo que el programa ha tenido en comunidades de migrantes que llegaron huyendo de guerras y desastres naturales.
Viles Dorsainvil, beneficiario del TPS haitiano, se ha convertido en cofundador y director ejecutivo del Haitian Support Center, participando activamente en casos que han llegado recientemente a la Corte Suprema de Estados Unidos. "Estamos aquí porque sabemos lo que está en juego. Sabemos lo que significa luchar con la incertidumbre de no saber qué sucederá mañana", señala Dorsainvil, quien hace un llamado a la Corte para que tome en consideración tanto los aspectos legales como morales de la situación. Su testimonio evidencia cómo muchos beneficiarios del TPS no solo han integrado sus vidas en Estados Unidos, sino que se han convertido en líderes comunitarios que luchan por una solución permanente y digna.
El futuro del TPS depende ahora de las decisiones que tomen los tribunales frente a los desafíos legales presentados por la administración actual. Miles de familias, como la de José Palma, esperan con incertidumbre una resolución que defina si podrán continuar viviendo y trabajando en el país donde han construido sus vidas. La decisión de la Corte Suprema establecerá un precedente importante para millones de inmigrantes que han contribuido al desarrollo económico y social de Estados Unidos durante décadas.
Fuente: La Patilla — Ver nota original