Estados Unidos completó exitosamente la extracción de uranio altamente enriquecido del único reactor nuclear de Venezuela, en una operación que el Departamento de Estado calificó como un hito clave para la seguridad internacional. El procedimiento concluyó más de dos años antes de lo previsto originalmente, mediante una cooperación coordinada entre Venezuela, el Reino Unido y el Organismo Internacional de Energía Atómica. Esta operación permitió el traslado seguro de 13 kilos de material nuclear estratégico hacia Estados Unidos, siguiendo estándares internacionales rigurosos y respondiendo a los esfuerzos globales para reducir riesgos nucleares y evitar la proliferación de materiales sensibles.
El reactor RV-1, ubicado en el Alto de Pipe en las afueras de Caracas, permanecía inactivo y contenía material nuclear suministrado décadas atrás como parte del programa Átomos para la Paz. A finales de abril, autoridades venezolanas acondicionaron y embalaron el uranio enriquecido restante del reactor de investigación. El material fue trasladado primero al Reino Unido y posteriormente llegó a las instalaciones de Savannah River en Carolina del Sur, donde quedó resguardado bajo medidas especializadas para su disposición final de manera segura.
El reactor experimental RV-1, construido por General Electric, funcionó como centro de investigación científica desde su inauguración en diciembre de 1960 durante la presidencia de Rómulo Betancourt. El proyecto representó un hito importante en la cooperación internacional en materia nuclear, aunque la instalación había permanecido cerrada durante varios años. Esta operación se realizó en el contexto del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela, reflejando cambios políticos significativos en el país sudamericano.
Estados Unidos ha retirado más de 7,3 toneladas de material nuclear susceptible de uso militar en distintos países, incrementando significativamente la seguridad tanto a nivel nacional como internacional. La coordinación entre ambos gobiernos y el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica permitieron ejecutar la extracción y traslado del material en un plazo considerablemente menor al estimado. Esta gestión marcó un precedente importante en la cooperación internacional para la eliminación de materiales peligrosos, demostrando la capacidad de respuesta y coordinación entre agencias y gobiernos para garantizar la seguridad nuclear global.
Fuente: Infobae VE — Ver nota original