El número dos del régimen, Diosdado Cabello, realizó declaraciones este lunes que fueron interpretadas como una respuesta directa a Mario Silva, quien recientemente cuestionó públicamente el rumbo político del gobierno y el acercamiento con Estados Unidos. Durante una actividad política, Cabello defendió el uso de los símbolos nacionales y justificó la apertura hacia sectores previamente considerados enemigos del proyecto revolucionario. Estas palabras llegan en momentos de creciente malestar en las bases más radicales del oficialismo.
Las palabras de Cabello tomaron forma de una crítica velada al rechazo de Silva a abandonar el simbolismo chavista rojo. "Yo siempre me voy a poner mi camisa roja, pero cuando me tengo que poner la camisa de Venezuela, me pongo la camisa de Venezuela", expresó el dirigente oficialista en lo que analistas interpretaron como una respuesta directa a quienes, como Silva, se niegan a aceptar el nuevo giro político del régimen. La metáfora evidencia la tensión entre la identidad revolucionaria y la supuesta renovación institucional.
Estas declaraciones llegan días después de que Silva estallara en redes sociales denunciando que "le arrebataron el poder al pueblo" y cuestionando las decisiones tomadas por la cúpula gobernante. El conductor de La Hojilla rechazó explícitamente el nuevo discurso oficialista y los movimientos impulsados por Delcy Rodríguez, acusando además a la dirección de Miraflores de violar constitucionalmente la soberanía nacional. Sus críticas reflejan el profundo descontento de sectores radicales del chavismo con la actual estrategia política.
Mientras Cabello intenta vender una narrativa de "Venezuela unida" para contener las fracturas internas, las divisiones dentro del oficialismo se hacen cada vez más visibles. El acercamiento entre el régimen y Washington, la flexibilización de sanciones internacionales y el regreso de empresas estadounidenses han profundizado el conflicto entre sectores radicales y la nueva dirección política. Estas tensiones trascienden las declaraciones públicas y evidencian una lucha interna por el rumbo ideológico y político del gobierno.
Fuente: La Patilla — Ver nota original