The New York Times reveló los detalles de una red de corrupción que durante 13 años bajo el régimen de Nicolás Maduro destruyó la industria petrolera venezolana. Millones de dólares de la estatal PDVSA fueron desviados a cuentas personales, enriqueciéndose la familia del dictador mientras la empresa se colapsaba. La petrolera enfrenta ahora un complejo proceso de auditoría y saneamiento bajo supervisión de Estados Unidos, que ha prometido inaugurar una nueva era para la industria energética nacional.
Pedro Mario Burelli, analista político y exintegrante de la junta directiva de PDVSA, señaló que el desfalco ocurrió "porque todo el régimen es corrupto". Identificó a Delcy Rodríguez como la figura clave en el sector petrolero durante los últimos años del gobierno chavista, citando el caso del consultor David Rivera quien recibió 50 millones de dólares por apenas tres meses de asesoría en 2017, bajo un contrato firmado por Rodríguez.
Según el experto, la responsabilidad no recae únicamente en Maduro, sino en un círculo de poder integrado por Delcy Rodríguez, Tareck El Aissami y Nicolás Maduro Guerra. Estos funcionarios decidieron a quién se vendía el petróleo, pero el dinero nunca llegó a las arcas estatales, situación que ha dejado a El Aissami encarcelado. La corrupción se utilizó como mecanismo para convertir a PDVSA en una máquina de lavado de dinero al servicio de la elite gobernante.
Burelli enfatizó que "la destrucción del petróleo en Venezuela y la máxima corrupción ocurrió a plena luz del día, con una cantidad de testigos, quienes guardaron silencio". Este silencio cómplice de funcionarios, empleados y allegados facilitó el robo sistemático de recursos que dejó a Venezuela sin capacidad productiva en su principal industria.
Fuente: NTN24 — Ver nota original