El Arsenal de la temporada 2003/04 bajo la dirección de Arsène Wenger escribió una de las páginas más gloriosas del fútbol inglés al conquistar la Premier League sin sufrir ni una sola derrota. Este logro histórico, conformado por 26 victorias y 12 empates en 38 partidos, representó una hazaña inédita en la era moderna de la liga británica y les valió el trofeo dorado de campeones. Conocidos como "Los invencibles", los Gunners no solo marcaron la historia de su institución, sino que redefinieron el estándar competitivo en Inglaterra y dejaron una huella imborrable en el fútbol europeo y mundial.
Durante toda la campaña, el equipo demostró una capacidad competitiva extraordinaria incluso en las circunstancias más adversas. En su debut frente al Everton, el Arsenal debió jugar con diez jugadores desde el minuto 25 tras una expulsión temprana, pero aun así logró remontar el resultado y obtener la victoria. A lo largo del torneo enfrentó compromisos claves contra rivales directos como Chelsea y Manchester United, defendiendo siempre su invicto bajo una presión constante que crecía conforme avanzaba la temporada.
El equipo contaba con figuras de clase mundial que llevaron el proyecto adelante. Thierry Henry fue el goleador destacado con 30 anotaciones en la liga, mientras que Dennis Bergkamp, Patrick Vieira y Robert Pirès formaban un conjunto de jugadores de elite. El capitán Vieira recordaría años después la tensión experimentada en los últimos tramos de la campaña: "Cerca del final nos pusimos nerviosos porque la gente no dejaba de hablar de eso". En la última jornada en Highbury, con el título ya asegurado, el equipo protegió su histórica racha ante un Leicester City descendido, con goles de Henry desde penal y Vieira tras asistencia de Bergkamp.
Esta proeza redefinió no solo la historia del Arsenal sino la de la propia Premier League. Ningún equipo había logrado conquistar la liga invicto desde el Preston North End en 1889, aunque en un formato más breve y con menos partidos que el actual. El dominio de los Gunners se extendió durante 49 partidos consecutivos sin perder en la liga, una marca que ningún otro club ha conseguido repetir desde entonces. Aunque en los años siguientes la llegada de nuevos rivales como el Chelsea con inversiones masivas limitaría los éxitos de la casa blanca, el legado de aquella temporada 2003/04 permanece como un hito inquebrantable en la historia del fútbol inglés.
Fuente: Infobae — Ver nota original