Las madres que cuidan a niños y adolescentes con enfermedades crónicas en hospitales públicos de Venezuela atraviesan una profunda crisis de salud mental, según advierte Katherine Martínez, directora de la ONG Prepara Familia. Un estudio realizado entre noviembre de 2024 y enero de 2025 en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos y el Hospital General Dr. José Ignacio Baldó revela datos alarmantes sobre el deterioro físico y psicológico de estas mujeres, quienes además enfrentan deficiencias sistemáticas del sistema hospitalario y carencia total de apoyo institucional.
Los resultados del informe "Cuidado y Salud Mental: Estudio del estrés psicológico en mujeres cuidadoras" basado en 100 entrevistas demuestran que 77% de las madres experimenta pensamientos de angustia y ansiedad constante, mientras que 21% reporta tristeza permanente. Adicionalmente, ocho de cada diez presentan insomnio y problemas graves de alimentación. Martínez enfatiza que la ansiedad y depresión van minando progresivamente la fortaleza de estas mujeres, quienes simultáneamente deben lidiar con interrupciones eléctricas, falta de agua potable en los centros sanitarios y la necesidad de costear exámenes y medicamentos de su propio bolsillo.
La sobrecarga de cuidado intenso agrava significativamente la situación de estas madres. El 71% dedica la totalidad del día al cuidado de sus hijos durante tratamientos ambulatorios, disponiendo apenas una hora diaria o menos para atender su propio bienestar. El 53% reporta problemas de salud propios mientras muchas cargan con sentimientos de culpa por descuidar a otros hijos. El estudio indica que 78% atiende a sus hijos en el Hospital J. M. de los Ríos y 43% proviene del interior del país, enfrentando traslados adicionales que incrementan el desgaste.
La situación se agrava por la realidad económica venezolana: 92% de la población no puede acceder a pólizas de seguro privado ni acudir a clínicas particulares. Martínez subraya que si bien tener un hijo con enfermedad crónica es complicado en cualquier parte del mundo, en Venezuela esta realidad se vuelve exponencial. La falta de recursos institucionales, medicinas y servicios básicos en los hospitales públicos multiplica la angustia de estas cuidadoras que permanecen confinadas en instalaciones deterioradas sin apoyo psicológico ni social.
Fuente: La Patilla — Ver nota original