La matemática de supervivencia: ser madre en Venezuela

La matemática de supervivencia: ser madre en Venezuela

En Venezuela, la maternidad se ha convertido en un ejercicio diario de toma de decisiones sobre supervivencia. Las madres enfrentan preguntas constantes: ¿qué comida saltarse para que sus hijos coman?, ¿cómo dejar a los niños mientras trabajan?, ¿cómo reemplazar uniformes escolares sin recursos? El Estado venezolano ha desaparecido de la economía del cuidado, dejando que las redes familiares, vecinales y el esfuerzo individual de las mujeres sean el único amortiguador contra el colapso de la vida cotidiana.

La crisis ha transformado la maternidad en múltiples ciclos de sacrificio. Las madres pasaron de hacer colas interminables por pañales y leche a despedir a sus hijos en aeropuertos por la migración. Aunque hoy los anaqueles están llenos, muchas carecen de recursos suficientes para sostener a sus familias, lo que las ha empujado al pluriempleo y jornadas extensas que las alejan del tiempo de crianza. En un país donde más de la mitad de los hogares pobres son liderados por mujeres, según la Encovi 2025, la maternidad requiere cálculos permanentes de administración entre el amor, el cansancio y la comida.

El caso de Margarita Rivera, madre de 40 años en La Guaira, ilustra esta realidad. Su rutina comienza a las cinco de la mañana preparando desayuno, uniformes y almuerzo antes de trabajar de ocho de la mañana a siete de la noche, seis días a la semana en una bodega. Su hijo de nueve años pasa seis horas diarias bajo cuidado de un vecino mientras ella trabaja a media hora de distancia. Cuando regresa agotada después de más de 12 horas fuera, aún debe preparar cena, revisar tareas, planchar ropa y limpiar.

Margarita dedica aproximadamente 14 horas diarias a trabajar y cuidar, lo que suma casi 100 horas semanales cuando se incluyen las tareas pendientes del domingo, su único día libre. Aunque ella y su esposo trabajan ambos, sus sueldos apenas se reúnen para subsistir. Este es el costo invisible de la maternidad en Venezuela: sacrificar tiempo, energía y la calidad del afecto que toda madre desearía dar, en una ecuación donde los números nunca alcanzan.

Fuente: Tal Cual — Ver nota original

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