Venezuela enfrenta una propuesta controvertida para recibir hipopótamos descendientes de los que el narcotraficante Pablo Escobar introdujo ilegalmente en Colombia hace cuatro décadas. Según comunicaciones de la organización mexicana Ostok Sanctuary a las que accedió TalCual, se plantea la posibilidad de reubicar ejemplares de esta especie invasora en centros de manejo humano venezolanos. Sin embargo, el Ministerio para el Ecosocialismo del país niega categóricamente que exista algún plan formal, solicitud oficial o acuerdo en curso para traer estos animales al territorio nacional.
La iniciativa resulta particularmente absurda considerando la crisis ambiental que atraviesa Venezuela. El país enfrenta su peor momento en términos de biodiversidad, con 289 especies nativas amenazadas de extinción y apenas el 8,9% del presupuesto nacional destinado a la protección ambiental. Adicionalmente, la crisis humanitaria ha sido tan severa que ha dejado zoológicos vacíos debido al hambre generalizada. El simple traslado de ocho ejemplares desde Colombia a un aeropuerto costaría 400 mil dólares, sin incluir transporte internacional, mantenimiento posterior ni la infraestructura necesaria para albergar animales de hasta tres toneladas.
Según documentos de Ostok Sanctuary fechados en mayo, la solicitud no es reciente. En 2023 ya se había enviado comunicación a la entonces ministra de Ambiente de Colombia, Susana Muhamad, pidiendo la transferencia de ocho hipopótamos. El documento, firmado por Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos de México, asegura que el interés venezolano no solo se mantiene sino que se ha ampliado, mencionando organizaciones como Misión Nevado como potenciales receptores.
La propuesta genera interrogantes profundas sobre la capacidad institucional venezolana. Misión Nevado, creada originalmente para atender perros y gatos, aparece entre los actores interesados en albergar megafauna invasora, lo que plantea dudas sobre la viabilidad operativa. Fuentes del Ministerio de Ecosocialismo indicaron que desconocen formalmente cualquier iniciativa en curso y que el asunto debería abordarse directamente con el ministro Freddy Ñañez. La desconexión institucional y la falta de recursos hacen cuestionable que Venezuela pueda asumir una operación de esta magnitud cuando ni siquiera ha logrado frenar el deterioro de sus ecosistemas nativos.
Fuente: Tal Cual — Ver nota original