El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartió este martes en su plataforma Truth Social una imagen que representa a Venezuela como el "Estado 51" estadounidense, con el mapa del país sudamericano sobre el fondo de la bandera norteamericana. La publicación ocurre mientras Trump se dirige a China para una cumbre de alto nivel y reaviva el debate sobre las relaciones bilaterales tras la captura de Nicolás Maduro en enero, en una operación militar estadounidense. El mandatario ya había expresado públicamente su consideración de incorporar a Venezuela como estado número 51, afirmando en declaraciones a Fox News que los venezolanos "lo aman" y que su administración mantiene control efectivo sobre la nación rica en petróleo.
La reacción desde Caracas fue inmediata. Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela desde enero, rechazó categóricamente la posibilidad de que su país se convirtiera en un estado estadounidense. Desde La Haya, donde participa en audiencias ante la Corte Internacional de Justicia, Rodríguez afirmó que los venezolanos aman "nuestro proceso de independencia" y que jamás aceptarían perder la soberanía nacional. La presidenta interina, quien asumió el poder tras la destitución de Maduro, ha supervisado un acercamiento diplomático con Washington incluida la reapertura de sectores clave como minería y petróleo a inversión extranjera.
Pese a la provocadora publicación de Trump, Rodríguez evitó escalar tensiones diplomáticas y reiteró que Venezuela mantiene una agenda de cooperación con Estados Unidos. La dirigente destacó que ese es "el curso" y "el camino" que seguirá su gobierno. Subrayó además la importancia estratégica de Venezuela por poseer las mayores reservas de petróleo del planeta y una de las más grandes de gas natural, recursos clave para cualquier relación bilateral.
Este intercambio refleja la compleja dinámica actual entre ambas naciones tras los cambios políticos en Venezuela. Mientras Trump utiliza un lenguaje provocador en redes sociales, el gobierno venezolano busca mantener una postura diplomática que permita fortalecer relaciones con Washington sin comprometer su narrativa de defensa de la soberanía e independencia nacional.
Fuente: Infobae — Ver nota original