Régimen deporta a Alex Saab a EE.UU. con estrategia de ciudadanía

Alex Saab, empresario venezolano de origen colombiano y cercano colaborador de Nicolás Maduro durante años, fue deportado el sábado por la noche por el propio gobierno de Venezuela hacia Estados Unidos. El empresario llegó al aeropuerto ejecutivo de Opa-Locka en Miami bajo custodia de agentes de la Agencia Antidroga estadounidense (DEA), en lo que representa un giro dramático en su relación con el régimen chavista que lo había protegido y promocionado como símbolo de resistencia contra Washington. Saab fue trasladado desde El Helicoide en Caracas hasta el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, donde abordó un jet Gulfstream con matrícula estadounidense que lo llevó directamente a Miami.

Esta es la segunda ocasión en que Saab es entregado a la justicia norteamericana, pero con una diferencia significativa: mientras que en 2020 fue capturado en Cabo Verde y trasladado por un tercer país, esta vez fue el propio gobierno venezolano quien lo deportó. El régimen utilizó una estrategia lingüística calculada en su comunicado oficial, refiriéndose a Saab como «ciudadano colombiano» para justificar la medida, cuando previamente había presentado múltiples pasaportes venezolanos a su nombre ante la justicia estadounidense y lo había defendido como diplomático de la república.

La ironía resulta aún más evidente considerando que Saab había alcanzado el cargo de Ministro de Industria y Producción Nacional en octubre de 2024, después de que el presidente Joe Biden lo indultara y pudiera regresar a Venezuela. Su nombramiento ministerial confirma que fue más que un simple contratista protegido por el chavismo durante los años previos. Sin embargo, fue destituido rápidamente por Delcy Rodríguez una vez que el nuevo poder en Caracas se consolidó bajo tutela de la Casa Blanca, marcando el fin de su relevancia política en el país.

Esta deportación representa un cambio radical en la posición del régimen respecto a Saab, quien durante años fue considerado un activo estratégico del gobierno de Maduro frente a las sanciones estadounidenses. Su entrega a Estados Unidos sugiere que las nuevas autoridades venezolanas, bajo presión internacional, decidieron sacrificar a uno de los símbolos más controversiales del chavismo como muestra de ruptura con la administración anterior y posible acercamiento con Washington.

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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