Estados Unidos ha dado un giro significativo en su política hacia Venezuela al levantar parcialmente las sanciones que desde 2017 pesaban sobre el Banco Central de Venezuela y otras tres entidades financieras públicas. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro ha autorizado a través de la licencia general número 57 transacciones de servicios financieros que permitirán a estos bancos acceder nuevamente al sistema financiero internacional. Este cambio llega apenas tres meses después de la operación militar que resultó en el arresto de Nicolás Maduro, evidenciando la nueva sintonía entre Washington y el gobierno interino venezolano.
La medida representa un paso crucial para restaurar la capacidad operativa del sistema bancario venezolano, que ha estado prácticamente aislado de las transacciones internacionales durante casi una década. Según José Guerra, economista venezolano y exdirector del Banco Central, esta acción es fundamental para ordenar la economía, particularmente el sistema cambiario del país. El bloqueo financiero había impedido que los bancos corresponsales realizaran operaciones en el exterior y que el Banco Central distribuyera dólares a través del sistema bancario nacional, generando severas limitaciones en las transferencias internacionales.
La importancia de esta apertura radica en que, por ley, todas las divisas obtenidas por la venta de petróleo y minerales venezolanos deben llegar al Banco Central. Aunque Estados Unidos había emitido licencias previas para permitir la venta de estos recursos bajo su supervisión, el dinero generado permanecía bloqueado por otras sanciones sin poder circular en la economía. Con esta nueva medida, el banco central tendrá acceso a mayores cantidades de dólares que podrá inyectar al mercado para estabilizar la tasa de cambio, un aspecto crítico para la economía venezolana que ha sufrido una inflación descontrolada durante años.
Para los ciudadanos venezolanos, este levantamiento parcial de sanciones podría traducirse en una mayor disponibilidad de divisas en el mercado, lo que ayudaría a reducir la volatilidad del tipo de cambio y a contener presiones inflacionarias. Si el Banco Central logra acceder a flujos de dólares más consistentes, podría mejorar la capacidad de importación de bienes esenciales y medicinas, aliviando parte de la crisis humanitaria que ha aquejado al país. Sin embargo, los expertos advierten que esta medida, aunque importante, es apenas un paso inicial que deberá complementarse con políticas económicas más amplias para lograr una recuperación sostenida de la economía venezolana.
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original