El precio del dólar en Venezuela ha alcanzado niveles críticos, acercándose peligrosamente al valor nominal del billete de mayor denominación en circulación: el de 500 bolívares. Este miércoles, la divisa norteamericana cotizó en 493,37 bolívares, apenas 6,63 bolívares por debajo del máximo nominal, proyectando que en los próximos días podría equipararse o superarlo. En el mercado paralelo, la referencia real para la mayoría de transacciones, un dólar se cotiza entre 600 y 750 bolívares según plataformas como Binance, lo que significa que un billete de 500 bolívares ya vale menos de un dólar estadounidense. Esta situación trasciende las cifras: representa el colapso del poder adquisitivo de la moneda nacional y evoca episodios hiperinflacionarios anteriores que han marcado la economía venezolana.
Cuando el billete de mayor denominación pierde valor hasta equipararse a una moneda extranjera fuerte, la moneda nacional pierde funcionalidad práctica, según explican economistas consultados sobre la situación. Pagar cantidades medianas requiere ahora muchos billetes, lo que complica el comercio diario y afecta transacciones básicas. Este deterioro acelera la «psicología económica» que refuerza la dolarización informal: los ciudadanos continúan ahorrando, fijando precios y cobrando en dólares como método preferido de protección contra la devaluación. Paralelamente, se genera mayor presión inflacionaria porque los comerciantes ajustan precios al alza anticipando nuevas devaluaciones, perpetuando un círculo vicioso que consume el valor del bolívar.
Venezuela ha enfrentado esta situación cíclicamente durante la última década. En 2017, el billete de 20.000 bolívares equivalía a cerca de un dólar en el mercado negro; entre 2018 y 2019, la hiperinflación extrema obligó a emitir billetes de hasta 1 millón de bolívares soberanos, rápidamente devaluados. El gobierno respondió con reconversiones monetarias en 2018 y 2021, eliminando ceros del cono monetario. En 2021, tras eliminar seis ceros, los billetes recuperaron temporalmente su funcionalidad, pero la falta de anclaje fiscal y monetario ha conducido nuevamente a esta erosión.
En cada ocasión, el gobierno ha respondido con billetes de mayor denominación y anuncios de aumentos salariales, pero sin resolver las causas estructurales del problema. La emisión monetaria excesiva, la caída de la producción nacional y la dependencia del petróleo permanecen sin solución. Los analistas advierten que sin reformas de fondo en la política fiscal y monetaria, Venezuela enfrentará nuevas reconversiones y una mayor dolarización informal de su economía, perpetuando la inestabilidad que caracteriza al bolívar.
Fuente: Efecto Cocuyo — Ver nota original