Muerte de Víctor Quero visibiliza caso Hugo Marino desaparecido

La muerte del preso político Víctor Hugo Quero Navas ha reavivado la atención sobre la situación del ciudadano ítalo-venezolano Hugo Marino Salas, experto en salvamento marítimo y propietario de la empresa Sistemas Electrónicos Acuáticos, reportado como desaparecido desde el 20 de abril de 2019. Ambos casos comparten elementos alarmantes: según denuncias, estos hombres fueron arrestados por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en lo que constituiría desapariciones forzadas. Lo más significativo es que las madres de ambos, superando los ochenta años de edad, han encabezado la lucha por la libertad de sus hijos, demostrando una determinación inquebrantable frente a la adversidad.

Beatriz de Marino, madre de Hugo con 83 años, recordó que la última vez que habló con su hijo fue cuando acababa de aterrizar en el aeropuerto de Maiquetía, principal terminal aérea internacional del país. Llegaba con intención de pasar unos días con su familia, pero agentes de la DGCIM lo habrían detenido sin mayores explicaciones. Desde hace siete años no existe información oficial sobre su paradero, a pesar de los incesantes esfuerzos de su madre por obtener respuestas de las autoridades. "A lo mejor juegan al cansancio, a que uno se rinda, pero lamentablemente una madre por un hijo no se rinde nunca", expresó Beatriz en una entrevista al portal El Pitazo.

El caso de Víctor Hugo Quero Navas presenta paralelismos perturbadores. El Ministerio de Servicio Penitenciario informó el 7 de mayo su fallecimiento, tras ser apresado el 3 de enero de 2025. Las autoridades nunca precisaron su centro de reclusión, a pesar de la insistencia de su madre, Carmen Navas, de 82 años, quien realizó una peregrinación por diversos entes públicos en búsqueda de información. El comunicado oficial afirmó que "el ciudadano no suministró datos sobre vínculos filiatorios y ningún familiar se presentó a solicitar visita formal", una declaración que generó indignación pública considerando el esfuerzo documentado de Carmen Navas durante más de un año.

También permanece en misterio el motivo de la aprehensión de Marino. La familia sostiene que le imputan delitos de terrorismo, conspiración y traición a la patria, cargos similares a los formulados contra Quero Navas, un comerciante informal de 51 años cuyas razones de detención nunca fueron aclaradas públicamente. Estos casos reflejan un patrón inquietante de desapariciones forzadas y falta de debido proceso en Venezuela, donde ciudadanos son retenidos sin información transparente sobre sus ubicaciones o cargos específicos, dejando a sus familias en la incertidumbre durante años.

Fuente: Infobae VE — Ver nota original

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