Cambios en el habla pueden anticipar riesgo de demencia

Investigaciones internacionales recientes han identificado que los primeros indicios de demencia pueden manifestarse en el lenguaje oral mucho antes de que aparezcan otros síntomas característicos de enfermedades neurodegenerativas. Un estudio publicado en la revista Nature destaca que la velocidad, el ritmo y la complejidad del habla cotidiana son indicadores relevantes para anticipar el inicio de patologías como la enfermedad de Alzheimer. Según la Sociedad de Alzheimer del Reino Unido, aproximadamente una de cada 14 personas mayores de 65 años padece algún tipo de demencia, lo que subraya la importancia crítica de detectar estos cambios en etapas tempranas para implementar intervenciones preventivas oportunas.

Los expertos en neurología y lingüística coinciden en que prestar atención a la forma en que hablamos puede proporcionar señales tempranas sobre el estado de la salud cerebral. Estos cambios lingüísticos preceden frecuentemente a otras dificultades cognitivas más evidentes, por lo que su reconocimiento resulta fundamental para facilitar un diagnóstico oportuno. La investigación sugiere que las alteraciones en el lenguaje son especialmente relevantes en personas con antecedentes familiares o riesgo genético de demencia, permitiendo implementar estrategias de prevención efectivas antes de que se presenten déficits cognitivos avanzados.

Entre los cambios sutiles en el lenguaje asociados a la demencia se encuentra el habla más lenta y pausada. Las personas que comienzan a hablar notablemente más despacio de lo habitual o que realizan pausas más largas entre palabras y frases pueden estar experimentando alteraciones en la velocidad de procesamiento cerebral. Un estudio de la Universidad de Toronto, citado en revisiones de Nature, encontró que la disminución de la velocidad al hablar es un marcador más preciso de la salud cognitiva que la simple dificultad para encontrar palabras. Quienes mantienen una velocidad conversacional más alta tienden a obtener mejores resultados en pruebas cognitivas, particularmente en funciones ejecutivas.

Otro indicador relevante es el aumento en el uso de muletillas como "eh" y "ah". El incremento persistente en palabras de relleno puede indicar dificultades en la función ejecutiva, que regula la rapidez con la que se recupera y procesa la información en el cerebro. Aunque experimentar ocasionalmente el fenómeno de "tener la palabra en la punta de la lengua" es común y normal con la edad, un patrón creciente y persistente de estas muletillas constituye una señal de alarma que merece evaluación médica profesional. Estos cambios lingüísticos, aunque sutiles, pueden revelar transformaciones importantes en la sustancia blanca cerebral relacionadas con el envejecimiento cognitivo.

Fuente: Infobae America — Ver nota original

Related Articles

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore
Salir de la versión móvil