Alex Saab: del operador financiero al colapso tras caída Maduro

Alex Saab experimentó una transformación radical en su relación con el régimen chavista, pasando de ser un contratista estratégico operando en las sombras a convertirse en un "mártir diplomático" defendido con recursos millonarios por el Estado, para finalmente ser desconocido y entregado a la justicia estadounidense tras el colapso del gobierno de Nicolás Maduro. Este empresario barranquillero, quien inicialmente se enfrentaba a dificultades económicas, se acercó a la Revolución Bolivariana con la mediación de Piedad Córdoba, logrando insertarse rápidamente en los círculos de poder del régimen.

Durante el período 2011-2020, Saab funcionó como operador financiero "de facto" del chavismo, resolviendo crisis cotidianas como la escasez de alimentos mediante el programa de Clap y facilitando la venta de oro en Turquía para obtener efectivo frente al bloqueo financiero internacional. Su actuación se desarrollaba bajo un perfil discreto mientras acumulaba una considerable fortuna mediante sobreprecios en contratos y esquemas de lavado de dinero que le permitieron consolidar su poder económico sin visibilidad pública.

Tras su detención en Cabo Verde en 2020, la relación entre Saab y el régimen experimentó un cambio fundamental: el chavismo lo transformó de un simple asociado comercial en un "héroe de la Patria" y víctima de agresión imperialista. El gobierno de Maduro invirtió aproximadamente 170 millones de dólares en su defensa legal, le otorgó la nacionalidad venezolana y el rango de "Enviado Especial", alegando que realizaba misiones humanitarias secretas. Para consolidar esta narrativa, desplegó campañas masivas de propaganda utilizando granjas de bots, murales en Caracas y conciertos multitudinarios que pretendían transformar la imagen del empresario acusado de corrupción en un símbolo de resistencia nacional.

Al ser liberado en diciembre de 2023 en un canje de prisioneros con Estados Unidos, Saab fue recibido con celebraciones en Miraflores y posteriormente integrado al aparato estatal: fue designado presidente del Centro Internacional de Inversiones Productivas y, en octubre de 2024, nombrado Ministro del Poder Popular de Industrias y Producción Nacional. Sin embargo, este nombramiento generó controversia legal considerable, ya que la Constitución venezolana exige ser venezolano por nacimiento para ocupar el cargo ministerial, requisito que Saab no cumplía debido a su nacionalización posterior. La caída del régimen de Maduro llevó finalmente al abandono de Saab y su entrega a la justicia estadounidense, cerrando un ciclo que lo había convertido en símbolo de la corrupción y operaciones financieras clandestinas del chavismo.

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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