Testigo DirectoChina lleva a sus militares a Laos y lo llama "centro de entrenamiento": "Ya tuvimos muy mala experiencia con los franceses en la época colonial"Pekín se expande en el Sudeste Asiático: la instalación sería su primera base desde YibutiCompartir 7 comentariosInauguración este martes del "centro de apoyo y entrenamiento militar" de el ejército chino en Laos.E.M.Lucas de la Cal Vientián (Laos)Vientián (Laos)SEGUIR AUTORActualizado Miércoles, 7 octubre 2026 – 04:39AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasUn convoy militar chino cruza una carretera que conduce al aeropuerto de Ban Keun, unos 45 kilómetros al norte de Vientián, la capital de Laos. "China siempre nos está ayudando mucho, pero no me gusta ver aquí militares de otros países", dice en un buen inglés un taxista laosiano de mediana edad que no sabe explicar qué hacen esos soldados chinos circulando por allí. "Ya tuvimos muy mala experiencia con los franceses en la época colonial y luego con Estados Unidos durante los bombardeos de la guerra de Vietnam".La escena resume el último avance de Pekín en este pequeño y tranquilo país del Sudeste Asiático: después de los trenes, las constructoras y los turistas, llegan las instalaciones militares. El nombre elegido evita la palabra base. En su lugar aparecen otras dos más amables: entrenamiento y amistad.El Ministerio de Defensa chino ha anunciado la apertura de un "centro de apoyo y entrenamiento" en Laos. No ha detallado cuántos militares chinos habrá, qué equipos llevarán ni cuánto tiempo permanecerán allí. Pero el Ejército Popular de Liberación (EPL) obtiene acceso a una infraestructura aérea en el corazón de Indochina. La formación de pilotos es la misión anunciada; el alcance futuro de esa presencia sigue sin explicarse.El aeropuerto de Ban Keun arrastra una historia de potencias extranjeras. Durante la guerra civil laosiana y la de Vietnam, formó parte de la red de pistas utilizada por Estados Unidos. Ahora China rehabilita ese espacio. Según análisis satelitales, las obras comenzaron alrededor de octubre de 2025 y la pista más larga mide unos 2.000 metros.En Vientián, la influencia china necesita pocas explicaciones. El paseo por la capital encadena obras de empresas chinas, infraestructuras financiadas desde Pekín y muchos grupos de turistas del vecino del norte. Entre templos y avenidas que desembocan en el Mekong, China aparece como constructora, prestamista y proveedora de visitantes. Su presencia se ha incorporado al paisaje cotidiano.La transformación más profunda discurre sobre raíles. El ferrocarril China-Laos enlaza Vientián con la frontera china y permite continuar hasta la moderna ciudad de Kunming. La obra, de unos 6.000 millones de dólares, ha acortado viajes, abierto rutas comerciales y acercado turistas. Para un país sin salida al mar, ofrece una posibilidad real de superar su aislamiento natural. También orienta cada vez más su economía hacia China.Esta conexión sirve también a ambos ejércitos. En septiembre, una unidad sanitaria del EPL llegó por tren a Vientián para participar en maniobras conjuntas. El ferrocarril que transporta turistas facilita despliegues militares acordados con el anfitrión. Porque la cercanía con Pekín también se apoya en una afinidad política: Laos está gobernado desde 1975 por un sistema comunista de partido único, el Partido Popular Revolucionario Lao, que concentra el poder y domina todas las instituciones.Bajo las promesas de modernización persiste una economía muy débil y muy dependiente de la agricultura y del trabajo informal. Según el último perfil de pobreza del Banco Mundial, el 15% de la población vivía por debajo del umbral nacional. A esa fragilidad se suma, al igual que en el resto de la región, una corrupción enquistada.Por todo ello es muy difícil fiscalizar los grandes contratos que se firman con el poderoso vecino asiático. Laos recibe hospitales, conectividad y ahora también formación militar. China gana influenc
Fuente: El Mundo — Ver nota original