Los accidentes de tránsito relacionados con motocicletas se han convertido en un grave problema de salud pública en Venezuela. Lilian Romero, fundadora y directora de Asotransito, ha denunciado la falta de políticas integrales para reducir la cantidad de fallecidos y lesionados en el país. Según la experta, estos siniestros viales representan actualmente la primera causa de muerte y discapacidad física entre jóvenes venezolanos, generando un drenaje masivo de recursos públicos, económicos y humanos.
El gremio motorizado enfrenta una situación paradójica de explotación política y abandono administrativo. Aunque los motorizados participan activamente en actividades oficiales y campañas gubernamentales, el Estado no ha implementado suficientes medidas de protección vial para quienes trabajan diariamente en motocicleta. Esta contradicción refleja cómo se utiliza al sector cuando conviene políticamente, pero se olvida cuando se trata de garantizar su seguridad en las vías.
Los lesionados en accidentes de tránsito enfrentan dificultades adicionales al acceder a centros asistenciales en Venezuela. Aunque la atención médica sea formalmente gratuita, los pacientes deben costear insumos y materiales médicos de su propio bolsillo, quedando frecuentemente abandonados en los hospitales sin apoyo institucional. Esta realidad agrava el impacto socioeconómico de los accidentes para familias que ya viven situaciones de vulnerabilidad.
El crecimiento del parque de motocicletas en Venezuela responde principalmente a necesidades económicas y no a preferencias personales. El aumento diario de motos obedece a la urgencia de la población de generar ingresos mediante el transporte y servicios de mensajería, convirtiéndolas en un medio de sustento fundamental para miles de familias. Sin embargo, este fenómeno ocurre sin que el Estado haya diseñado e implementado políticas públicas de seguridad vial que protejan adecuadamente a estos trabajadores, evidenciando un abandono sistemático del sector más vulnerable del transporte.
Fuente: La Patilla — Ver nota original