Los accidentes de tránsito relacionados con motocicletas se han convertido en un problema de salud pública crítico en Venezuela. Según denunció Lilian Romero, fundadora y directora de Asotransito, existe una ausencia de políticas integrales para reducir fallecidos y lesionados en siniestros viales. La especialista ha expuesto públicamente los cinco puntos críticos que caracterizan esta situación, cuestionando las medidas gubernamentales para enfrentar el problema.
Los accidentes de tránsito representan actualmente la primera causa de muerte y discapacidad física entre jóvenes venezolanos, generando un drenaje masivo de recursos públicos, económicos y humanos. Diversos monitoreos de seguridad vial reflejan un incremento sostenido de fallecidos relacionados con motocicletas, donde los motorizados concentran una parte importante de las víctimas fatales documentadas por organizaciones especializadas. Este panorama evidencia la magnitud de una crisis que afecta transversalmente a la población más vulnerable del país.
Romero cuestionó el aprovechamiento político del gremio motorizado, denunciando que a pesar de su presencia en actividades oficiales y campañas, no existen suficientes medidas de protección vial para quienes trabajan diariamente en motocicleta. Además, señaló las dificultades que enfrentan los lesionados al llegar a centros asistenciales, donde aunque la atención médica sea gratuita, los pacientes deben costear insumos y materiales médicos. Esta realidad refleja la desatención sistemática hacia los motorizados accidentados, quienes frecuentemente quedan abandonados en los hospitales sin acceso a recursos básicos para su recuperación.
El crecimiento del parque de motocicletas en Venezuela responde principalmente a razones económicas y de necesidad, no a una preferencia por este tipo de vehículos. Este fenómeno refleja la transformación del transporte motorizado en el país, donde las motos se han consolidado como alternativa de subsistencia ante las dificultades económicas que enfrenta la población. Sin políticas integrales que aborden seguridad vial, protección laboral y atención sanitaria, la crisis continuará agravándose, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad para miles de venezolanos que dependen de las motocicletas para sobrevivir.
Fuente: La Patilla — Ver nota original