Venezuela atraviesa un momento paradójico en el que los ciudadanos expresan niveles récord de esperanza mientras mantienen una desconfianza profunda hacia sus instituciones. Después de años en los que realizar encuestas era peligroso y la población evitaba responder preguntas políticas, nuevos datos han comenzado a emerger revelando un escenario de "expectativa vigilante", según Saúl Cabrera, presidente de Consultores 21. Los sondeos muestran que María Corina Machado permanece como la líder indiscutible en la preferencia ciudadana, mientras que la actual presidenta enfrenta una crisis de confianza, aunque aún conserva la aprobación de aproximadamente un tercio de la población.
En febrero de 2026, ORC Consultores registró que el 81% de los venezolanos se declaraba esperanzado frente al futuro del país, el nivel más alto en toda su historia de mediciones. Este salto dramático ocurrió en pocas semanas tras los eventos del 3 de enero, cuando Nicolás Maduro fue arrestado. El contraste es notable: apenas dos meses antes, en diciembre de 2025, cuando buques estadounidenses merodeaban en el Caribe, el indicador de esperanza se situaba en apenas el 51%, lo que demuestra la volatilidad de los sentimientos políticos en la nación caribeña.
Un fenómeno particularmente significativo es que Estados Unidos y Donald Trump han alcanzado una popularidad sin precedentes en un país que pasó dos décadas siendo bombardeado con mensajes contra el imperialismo estadounidense. Los cambios no solo se reflejan en cifras: según Oswaldo Ramírez, director de ORC, "el primer cambio que observamos no fue en las encuestas, sino en los teléfonos". Los ciudadanos dejaron de borrar mensajes políticos y comenzaron a compartir memes sobre Maduro, un indicador cualitativo del cambio en el clima político.
La medición de la opinión pública en Venezuela sigue siendo compleja y riesgosa. Aunque la mayoría de encuestas son estudios privados contratados por corporaciones, fondos de inversión y embajadas que no son publicados en medios tradicionales, existe también un mercado de encuestadoras creadas específicamente para producir números favorables al gobierno. A pesar de estos desafíos metodológicos, los venezolanos dejan clara una prioridad: más allá de los cambios políticos, necesitan resolver primero su precaria situación económica.
Fuente: El Pais — Ver nota original