“Venezuela me preparó”: El factor que convirtió a Rocchio en figura de postemporada < El Informador Venezuela

“Venezuela me preparó”: El factor que convirtió a Rocchio en figura de postemporada < El Informador Venezuela

El “Rocctubre” apenas ha comenzado, pero el venezolano Brayan Rocchio ya está encendido. Los fanáticos en Cleveland saben qué hora es. Este es el momento en el que Rocchio se transforma en el «Rocchio de Postemporada», ese campocorto de elegante swing con una habilidad especial para dar batazos en momentos apretados. Normalmente no se piensa en un noveno bateador como alguien que genere temor en el corazón del rival. Por supuesto, los Medias Blancas saben de primera mano de lo que Rocchio es capaz. El infielder se acecha en ese noveno puesto, sediento por su momento para dar el zarpazo. Ya lo hizo un par de veces contra los Patipálidos durante la temporada regular: Primero al volarse la cerca para dejar en el terreno al equipo del Sur de Chicago en julio, y luego dejando con un doble de oro en un crucial duelo divisional el mes pasado. Sin embargo, mucho antes de que Rocchio se ganara su apodo actual, se le conocía por otro apodo: El Profesor. Fue bautizado así cuando era un adolescente por el departamento de Evaluación Internacional de Cleveland en Latinoamérica, que para el momento de la firma de Rocchio en el 2017 estaba dirigido por Koby Pérez, actual vicepresidente de operaciones y escucha internacional de los Orioles. “Era un jugador de béisbol verdaderamente inteligente”, le explicó Pérez a MLB.com. “Sus herramientas no sobresalían demasiado, pero cuando pudimos obtener los datos estadísticos, era un muchacho que muy raras veces daba swings en blanco. … Simplemente era un pelotero muy bueno que, si lo observabas lo suficiente, te dabas cuenta de que era un ganador”. Actualmente registrado con 5 pies y 9 pulgadas de estatura y 170 libras de peso, Rocchio no es precisamente una presencia imponente. Era mucho más pequeño cuando Pérez y su personal le fijaron la mirada por primera vez cuando tenía 15 años. Pero más allá de su estatura, algo más sobresalía en el muchacho de Caracas, Venezuela. “Definitivamente había una confianza”, agregó Pérez. “Era una confianza

Fuente: El Informador — Ver nota original

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