Las autoridades venezolanas deportaron el sábado 16 de mayo de 2026 a Estados Unidos a Alex Saab, empresario colombo-venezolano y cercano colaborador del expresidente Nicolás Maduro. El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) confirmó la medida a través de un comunicado oficial, señalando que la extradición responde a que Saab se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en territorio estadounidense. Este movimiento representa un giro significativo en la política de Venezuela, especialmente considerando que Saab fue ministro de Industria durante el gobierno de Maduro y gozaba de una posición privilegiada en el círculo cercano del expresidente.
El empresario colombiano ha sido acusado por las autoridades estadounidenses de haber lavado aproximadamente 350 millones de dólares a través del sistema de control cambiario en Venezuela. Su detención ocurrió en Caracas en febrero durante una operación conjunta entre autoridades venezolanas y estadounidenses, específicamente con participación del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se refirió públicamente a Saab como el "hombre del dinero" y "testaferro" de Nicolás Maduro, subrayando la importancia de su rol en las operaciones financieras del régimen.
Durante el gobierno de Maduro, Saab se convirtió en una figura central en varios esquemas económicos controvertidos. Inicialmente participó en proyectos de construcción de viviendas, pero posteriormente asumió un papel protagónico en la distribución de las bolsas de alimentos CLAP, mecanismo creado para centralizar la importación de alimentos que luego eran distribuidos a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Su participación en ambas iniciativas ha sido ampliamente cuestionada por supuestos actos de corrupción y malversación de fondos públicos.
La extradición de Saab constituye un indicador visible de los cambios políticos ocurridos en Venezuela tras la operación militar estadounidense del 3 de enero pasado, durante la cual fue detenido Nicolás Maduro junto a su esposa Cilia Flores. El control ejecutivo pasó entonces a manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha mantenido una postura contradictoria: mientras declara lealtad al proyecto socialista chavista y al expresidente depuesto, simultáneamente negocia acuerdos con el gobierno de Donald Trump y accede a sus demandas, como evidencia esta extradición estratégica.
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original