Sin guardias de honor ni insignias patrias: el día que vi a Nicolás Maduro y Cilia Flores vestidos de caqui en un tribunal de Nueva York – BBC News Mundo

Fuente de la imagen, Reuters Título del autor, BBC News MundoInforma desde, Nueva York27 marzo 2026Tiempo de lectura: 7 minNicolás Maduro y Cilia Flores entraron a la sala judicial sin anuncios ni protocolo. Rodeados por abogados y custodios del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, la pareja que dominó el poder presidencial de Venezuela durante más de una década sólo se distinguía por el uniforme caqui que visten los detenidos. Flores caminó en dirección a sus abogados y los saludó en español con besos en la mejilla, antes de sentarse de espaldas a los oyentes que permanecían en la galería tras esperar 45 minutos para que iniciara la audiencia, prevista para las 11:00 de la mañana. Maduro lucía más delgado. Abordó a sus representantes legales con apretones de manos y saludos también en español, mientras repasaba con la mirada a los oyentes que estaban sentados detrás de la barrera que separa al público del personal judicial. A diferencia de la primera audiencia, cuando dijo que era el presidente de Venezuela y se consideraba a sí mismo un prisionero de guerra y un hombre de Dios, esta vez se mantuvo en silencio. Tampoco hubo espontáneos que se atrevieran a increparlo, como ocurrió en la primera audiencia del 5 de enero, dos días después de que la pareja fuera detenida en una operación militar de fuerzas especiales de Estados Unidos en Caracas. Los oyentes sabían que el silencio sería una regla inquebrantable. Antes de que Maduro y Flores aparecieran, uno de los alguaciles advirtió que estaba prohibido dirigirse a los acusados o levantarse del asiento para intentar aproximarse y mirarlos de cerca. "Ustedes están aquí para escuchar y observar", dijo desde la sala ubicada en el piso 26 del edificio de la corte. Final de Más leídas Nuestros celulares, cámaras y demás dispositivos electrónicos habían quedado resguardados en la planta baja, así que sólo podíamos tomar apuntes para documentar lo que ocurría en la segunda audiencia preliminar de este proceso judicial. Y no había forma de lograr puestos más cercanos. La primera fila estaba ocupada por dos dibujantes que ya habían trazado el plano de la sala y esbozaban los perfiles de Barry Pollack, el abogado de Maduro, y Mark Donnelly, el defensor de Flores. La segunda, justo delante de nosotros, había sido reservada para los funcionarios del gobierno. Fuente de la imagen, EPA ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast Una vez que Maduro tomó asiento, me alegró comprobar que podía observarlo de perfil desde mi lugar en la primera fila destinada a los periodistas, en el ala derecha de la sala. Era la primera vez que veía a Maduro y Flores en persona desde 2018, cuando encabezaron la inauguración del año judicial en el Tribunal Supremo de Justicia en Caracas. En aquella oportunidad, la pareja llegó a la sede principal del Poder Judicial venezolano custodiada por una barrera infranqueable de guardias de honor. Tomados de la mano, Maduro y Flores atravesaron el patio central del tribunal rodeados por dos filas de jueces que se inclinaban en reverencia a su paso. Como jefe de Estado, Maduro portaba la banda tricolor con el escudo de armas de la República, el Gran Collar de la Orden del Busto del Libertador y un broche en la solapa conocido como la Estrella de la Orden, símbolos históricos del poder presidencial en Venezuela. Pero ocho años después no había guardia de honor, insignias patrias ni jueces reverentes en la audiencia de Nueva York. Esta vez Maduro sólo tenía sus anteojos, usaba unos audífonos para escuchar la traducción de la audiencia y una camiseta naranja que se asomaba por encima del cuello del uniforme caqui de la prisión. Flores llevaba el cabello recogido en una cola y un suéter gris debajo del uniforme. En una de sus intervenciones, su abogado reveló que la ex primera dama padece un "prolapso de la válvula mitral", una condición coronaria, por lo que requiere hacerse un ecocardiograma "lo más pro

Fuente: BBC Mundo — Ver nota original

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