Rusia acusa al fundador de Telegram de colaborar con el terrorismo y lo pone en busca y captura

Rusia acusa al fundador de Telegram de colaborar con el terrorismo y lo pone en busca y captura

INTERNACIONALRusia acusa al fundador de Telegram de colaborar con el terrorismo y lo pone en busca y capturaEl FSB responsabiliza a Pavel Durov de no eliminar canales y robots utilizados supuestamente para preparar atentados y sabotajesCompartir ComentarEl fundador y consejero delegado de Telegram, Pavel Durov.GIUSEPPE CACACEAFPXavier ColásActualizado Miércoles, 29 julio 2026 – 20:35AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasRusia ha declarado en busca y captura internacional a Pavel Durov, fundador de Telegram y uno de los empresarios rusos más conocidos, por su supuesta colaboración con actividades terroristas. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) acusa al multimillonario de no retirar canales y robots utilizados, según Moscú, para preparar atentados y sabotajes dentro del país. El FSB sostiene que Telegram tampoco elimina contenidos relacionados con asesinatos masivos y estafas informáticas. Esa permisividad habría provocado, según la versión del servicio secreto, "numerosas víctimas humanas", entre ellas mujeres y niños, además de pérdidas económicas de miles de millones de rublos. Moscú no ha aportado pruebas públicas que demuestren la implicación personal de Durov en esos delitos.El Comité de Investigación ruso vinculó la acusación con el robot de citas DaiVinchik, conocido internacionalmente como Leo. Las autoridades afirman que los servicios secretos ucranianos habrían utilizado ese canal para reclutar a menores rusos y convencerlos de incendiar instalaciones, atacar infraestructuras o cometer sabotajes. Desde julio de 2025 habrían sido detenidos 46 jóvenes relacionados con estas actividades.La causa penal se tramita al amparo del artículo del Código Penal ruso, que castiga la asistencia a actividades terroristas y puede acarrear penas de hasta cadena perpetua. El anuncio de una búsqueda internacional no implica necesariamente que Interpol haya emitido ya una notificación roja contra Durov, que reside oficialmente en Dubái, donde está la sede de Telegram. No obstante, viaja a Francia por una investigación judicial abierta allí y fue interrogado en París de nuevo este mes. Durov, de 41 años, ya criticó su persecución en febrero, cuando se conoció la apertura de la investigación: "Rusia ha abierto una causa penal contra mí por 'colaboración con el terrorismo'. Cada día las autoridades inventan nuevos pretextos para restringir el acceso de los rusos a Telegram, mientras intentan suprimir el derecho a la privacidad y la libertad de expresión. Es el triste espectáculo de un Estado que tiene miedo de su propio pueblo".La ofensiva judicial se produce mientras el Kremlin está aumentando la presión sobre Telegram y promociona MAX, la aplicación de mensajería impulsada y supervisada por el Estado ruso. Las autoridades han ralentizado el funcionamiento de Telegram y acusan a la empresa de ignorar sus peticiones de información y retirada de contenidos. El servicio sigue siendo, sin embargo, imprescindible para la propaganda oficial, las administraciones regionales, los corresponsales militares y las propias fuerzas rusas desplegadas en Ucrania.Telegram, fundada por Pavel y Nikolái Durov en 2013, ha superado los 1.000 millones de usuarios. Durante la invasión de Ucrania se convirtió simultáneamente en red informativa, instrumento de propaganda, sistema de alerta y canal de comunicación para militares de los dos bandos. Esa posición explica parte de la pugna por controlar una plataforma que funciona como una de las últimas grandes redes no sometidas completamente al aparato censor ruso.El empresario que desafió al FSB Nacido en Leningrado (actual San Petersburgo) en 1984 y criado durante parte de su infancia en Italia, Durov creó junto a su hermano la red social VKontakte, el equivalente ruso de Facebook. Su primer choque abierto con el Kremlin se produjo durante las protestas contra Vladímir Putin de 2011 y 2012, cuando rechazó cerrar páginas utilizadas por los manifestantes.En 2014 se negó tambié

Fuente: El Mundo — Ver nota original

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