El presidente del Líbano busca la ayuda de Donald Trump para reconstruir el país

El presidente del Líbano busca la ayuda de Donald Trump para reconstruir el país

El presidente del Líbano busca la ayuda de Donald Trump para reconstruir el país Joseph Aoun, que se reunirá con el estadounidense el 21 de julio, debe acabar con Hezbolá, reparar los daños causados por la guerra y sanear la economía Regala esta noticia Añádenos en Google The Economist 30/07/2026 a las 00:21h. Desde su despacho en el centro de Beirut, Amer Bisat echa la vista atrás para esbozar una visión esperanzadora del futuro. El Líbano fue en su día el principal centro de distribución de la región, un núcleo de la banca, el turismo y el comercio; … quizá pueda volver a serlo. «Si alguna vez comienza la reconstrucción en Siria, por ejemplo, los puertos libaneses podrían formar parte de ella», afirma el ministro de economía. También espera atraer a los Estados del Golfo, interesados en tender oleoductos y cables de fibra óptica que eviten el estrecho de Ormuz. «La región se está redefiniendo en muchos sentidos», dice Bisat, «y el Líbano tiene un papel muy importante que desempeñar». A un kilómetro de distancia se alza un inquietante recordatorio de la historia más reciente del Líbano. El puerto de Beirut quedó devastado en 2020 por una de las mayores explosiones no nucleares de la historia. Temerosos de que salgan a la luz su propia corrupción y negligencia, los políticos llevan mucho tiempo paralizando la investigación sobre la explosión, que se cobró la vida de más de 200 personas. El puerto aún no se ha reconstruido por completo. Las familias de las víctimas solicitaron que se mantuviera en pie un silo de grano dañado (en la imagen) como memorial improvisado, un edificio al estilo de Dalí congelado en pleno derrumbe. Ahora que Joseph Aoun, presidente del Líbano, viaja a Washington el 21 de julio para reunirse con Donald Trump y fomentar la inversión estadounidense, ese silo también sirve de advertencia a los posibles inversores —una de las muchas que existen hoy en día en el Líbano—. El periodo transcurrido desde las protestas masivas contra el gobierno en 2019 ha sido el peor para el país desde el fin de su larga guerra civil en 1990. Ha soportado la explosión del puerto, una crisis financiera y casi tres años de guerra con Israel. Un país sostenido por primeros ministros interinos Durante la mayor parte de este tiempo, el país se las ha apañado a duras penas con una serie de primeros ministros interinos y, durante más de dos años, sin presidente. El vacío de poder terminó en enero de 2025, cuando el parlamento eligió a Aoun. Días después, Nawaf Salam fue nombrado primer ministro. Forman una pareja peculiar. Aoun, calvo y corpulento, es un militar de carrera, mientras que Salam, con gafas y aspecto de intelectual, es un académico y diplomático que ha pasado gran parte de su vida en el extranjero. Ambos son outsiders políticos en un país dominado durante mucho tiempo por una serie de antiguos señores de la guerra. En sus discursos de investidura, se comprometieron a desarmar a Hezbolá, la milicia chií respaldada por Irán que lleva tiempo desafiando la autoridad del gobierno, y a poner en marcha reformas que acumulan un grave retraso. La consigna de ambos fue la soberanía: el Líbano ya no se definiría por la injerencia extranjera y la debilidad del Estado. Newsletter Dieciocho meses después, su balance es desigual. Han tomado algunas decisiones loables, desde la proscripción del ala militar de Hezbolá hasta la aprobación de leyes que deberían ayudar a cerrar un acuerdo con el FMI. La aplicación de esas decisiones es otra cuestión, y las fuerzas de la inercia son poderosas. Las dos crisis del Líbano se han convertido en un nudo gordiano. Al país le costará atraer a donantes e inversores a menos que neutralice a Hezbolá, pero su estrategia para hacerlo depende precisamente de esos mismos donantes e inversores. Desenredar el nudo significará hacerlo todo a la vez —desarme, reforma y reconstrucción— en un país que lleva mucho tiempo teniendo dificultades para hacer cualquier cosa. Cuando Aoun visite la Casa Blanca el 21 de

Fuente: ABC Espana — Ver nota original

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