El Gobierno venezolano mantiene un mutismo absoluto respecto a la imputación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero por la Audiencia Nacional. Desde que se conoció la decisión judicial que lo acusa de organización criminal y blanqueo de capitales, ni Delcy Rodríguez, ni Jorge Rodríguez ni Diosdado Cabello han pronunciado su nombre en intervenciones públicas, a pesar de que hace apenas dos meses lo recibieron como "el campeón de la paz". Este silencio contrasta marcadamente con la habitual presencia de figuras internacionales aliadas en la retórica oficial del chavismo.
La prensa estatal venezolana ha evitado toda cobertura informativa sobre el caso. Venezolana de Televisión, el principal canal de comunicación del Ejecutivo, mantiene un silencio total. La única referencia proviene de TeleSUR, cadena multiestatal financiada por gobiernos de la región, donde se presenta el caso como "lawfare" o persecución judicial selectiva contra gobiernos progresistas. Sin embargo, la prensa independiente ha dedicado amplias investigaciones al escándalo, tratándolo como parte del mismo saqueo que ha vaciado los recursos de la nación.
Analistas y periodistas especializados en política venezolana interpretan el silencio del régimen no como abandono genuino, sino como una estrategia de cooperación encubierta con Estados Unidos. Según Celina Carquez, veterana periodista de la fuente política caraqueña, en 27 años de chavismo no existe un precedente de un aliado internacional abandonado públicamente. El mutismo estratégico evita que el Gobierno parezca intervenir en un proceso judicial español, mientras se mantiene la puerta abierta para cooperar con las autoridades españolas si estas solicitan información.
La tensión diplomática también se refleja en otros frentes. Mientras el escándalo crecía en España, la Embajada estadounidense en Caracas contradijo públicamente al Gobierno al calificar como ejercicios militares lo que el oficialismo presentaba como simulacros civiles. Los analistas leen el silencio venezolano sobre Zapatero como un cálculo político: mantener opciones abiertas sin comprometerse públicamente, reconociendo la inmensa presión internacional que enfrenta el régimen en múltiples frentes.
Fuente: ABC Espana — Ver nota original