La emergencia humanitaria venezolana persiste con déficits crónicos de atención

La emergencia humanitaria venezolana persiste con déficits crónicos de atención

Venezuela atraviesa una emergencia humanitaria compleja que se ha prolongado por más de diez años, afectando tanto a los residentes del país como a los millones que han tenido que emigrar. Según datos de la Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) y del Programa Mundial de Alimentos (PMA), más de 5 millones de personas requieren asistencia urgente con alimentos. Esta cifra representa la magnitud de una crisis que ha deteriorado progresivamente las condiciones de vida de la población, impactando especialmente a los grupos más vulnerables como estudiantes y familias en condiciones de pobreza extrema.

En abril, el Programa Escolar del PMA logró distribuir alimentos a aproximadamente 210.000 estudiantes, personal de escuelas y miembros de hogares beneficiados a través de 1.065 escuelas ubicadas en los estados Delta Amacuro, Falcón, Sucre y Zulia, además de 75 centros de aprendizaje coordinados por Unicef. El Programa de las Comunidades alcanzó casi 40.000 personas en 64 comunidades de Apure, Sucre y Zulia, mientras se planifican expansiones hacia Táchira y Apure. Aunque estas iniciativas representan un alivio significativo para miles de personas, su impacto sigue siendo limitado considerando la magnitud de la necesidad.

Los datos revelan una situación alarmante: hasta abril solo se había cubierto el 10% de la meta de población que requiere asistencia alimentaria, cifra que representa tan solo la mitad de la población en situación de necesidad. Además, el programa requiere 12,8 millones de dólares adicionales para completar su presupuesto 2026. Más preocupante aún es el incremento de precios de alimentos básicos como harina, arroz, pasta y aceite en abril, con aumentos del 11,5% en términos de dólares, revirtiendo la tendencia descendente de meses anteriores.

Para enfrentar efectivamente esta crisis humanitaria se requieren mecanismos de seguimiento permanente con capacidad para detectar riesgos individuales y en los hogares, así como mayores capacidades gubernamentales coordinadas con organismos internacionales. Los déficits crónicos de atención agravan el deterioro de personas y familias de manera progresiva. Resolver esta emergencia demanda un amplio acuerdo que involucre al gobierno de Estados Unidos, al gobierno de Venezuela y a organismos internacionales en todas las áreas de asistencia humanitaria.

Fuente: Tal Cual — Ver nota original

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