La nueva acusación presentada por Estados Unidos contra el empresario colombiano Alex Saab el 14 de enero de 2026 marca un giro significativo respecto al expediente de 2019. Mientras que la acusación anterior contenía ocho cargos detallados en 14 páginas, la nueva tiene apenas un cargo de conspiración para lavado de dinero en un documento de cinco páginas con información parcialmente redactada. Esta transformación refleja no solo un cambio en la estrategia legal, sino también en el enfoque de lo que los fiscales estadounidenses consideran como las actividades criminales principales de Saab durante su permanencia en el gobierno venezolano.
El aspecto más notable del cambio radica en los hechos específicos de corrupción que se le imputan. La acusación original de 2019 se centraba en un presunto esquema de enriquecimiento ilícito relacionado con contratos de construcción de viviendas en Venezuela. En contraste, la nueva acusación de 2026 traslada el foco hacia un supuesto esquema de corrupción vinculado al programa CLAP, el programa de distribución de alimentos subsidiados del Estado venezolano, así como a operaciones con petróleo de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Esta reorientación sugiere que los investigadores estadounidenses han identificado nuevas líneas de evidencia sobre cómo Saab presuntamente utilizó el sistema financiero norteamericano para lavar dinero derivado de estas actividades ilícitas.
Ambas acusaciones comparten elementos estructurales fundamentales: utilizan la jurisdicción del Distrito Sur de Florida como base legal, mantienen a Saab como acusado principal y se fundamentan en la supuesta conspiración para lavado de dinero bajo la premisa de que utilizó el sistema bancario estadounidense para transitar fondos ilícitos. Sin embargo, existen diferencias procesales importantes que afectan la transparencia del caso. Mientras que el indictment de 2019 identificaba específicamente a dos acusados y enumeraba siete transferencias bancarias concretas con fechas, montos y números de cuenta, el nuevo documento mantiene ocultos los nombres de otros co-conspiradores que aún no están bajo custodia de Estados Unidos, una decisión tomada por la juez Marty Fulgueira Elfenbein para proteger investigaciones en curso.
La presentación de esta nueva acusación ocurrió apenas dos días antes de que Delcy Rodríguez destituyera a Saab de su cargo como Ministro de Producción Nacional del gobierno venezolano, lo que añade una dimensión política al proceso legal. El documento acusa a Saab de participar en el esquema de corrupción del CLAP desde octubre de 2015 hasta enero de 2026, abarcando un período de más de una década. Este cambio en la acusación refleja la evolución de las investigaciones estadounidenses y posiblemente nuevas evidencias sobre las múltiples formas en que Saab presuntamente utilizó su acceso a instituciones venezolanas para enriquecerse ilícitamente mediante el lavado de dinero a través del sistema financiero estadounidense.
Fuente: Tal Cual — Ver nota original