El periodista canario Miguel Moreno rompió su silencio cuatro meses después de ser liberado del penal de máxima seguridad de El Rodeo, donde denunció que Venezuela los "secuestró" y utilizó como "rehenes políticos". Con 34 años, Moreno había permanecido callado hasta que todos sus compañeros fueran liberados para evitar perjudicarlos. En una entrevista con EFE, reveló los detalles de cómo la Armada Bolivariana apresó el barco de bandera panameña N35, en el que trabajaba como periodista buscando pecios hundidos.
Los nueve tripulantes del buque fueron capturados el 11 de junio de 2025 sin causa en aguas internacionales, según denuncia Moreno. El periodista asegura que fueron acusados sucesivamente de espiar para Guyana, de buscar yacimientos petrolíferos en aguas venezolanas y de colaborar con el narcotráfico, acusaciones que nunca se sustanciaron. Tras seis días en Isla Margarita, donde fueron interrogados por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), los trasladaron al estado de Miranda y al penal de El Rodeo.
Moreno y sus compañeros enfrentaron cargos de terrorismo, financiamiento del terrorismo, asociación para delinquir terrorista y atentado contra la soberanía de Venezuela. Estos mismos cargos aparecían en el documento con el que Moreno salió de prisión el 8 de enero pasado, cuando entró en la Embajada española en Caracas. Lo acompañaban otros cuatro ciudadanos españoles: Andrés Martínez, José María Basoa, Ernesto Gorbe y Rocío San Miguel.
La liberación de Moreno y sus compañeros se produjo cuando el ministro Diosdado Cabello, en persona, los entregó a la Embajada de España. Este acto, aunque permitió su salida del país, ocurrió después de 209 días de cautiverio que el periodista ahora denuncia como un caso de retención arbitraria y abuso de derechos humanos, marcando un precedente en las relaciones diplomáticas entre Venezuela y España.
Fuente: La Patilla — Ver nota original