Durante gran parte del siglo XX, siete grandes corporaciones petroleras ejercieron un dominio casi absoluto sobre la producción y las reservas de crudo a nivel mundial. Se trataba de Standard Oil of New Jersey (Esso), Anglo Iranian Oil Company (AIOC), Standard Oil of New York (Socony), Gulf Oil, Standard Oil of California (Socal), Texaco y Royal Dutch Shell. Estas transnacionales, que operaban bajo distintas denominaciones según el país, influyeron profundamente en la vida de millones de personas y en la economía global, aunque hoy en día solo Shell y Royal Dutch Shell permanecen en la memoria colectiva.
En Venezuela, estas empresas dejaron un legado particularmente significativo. La filial de Standard Oil de New Jersey operaba bajo el nombre de Creole Petroleum Corporation, mientras que Gulf Oil se conocía localmente como Mene Grande. A pesar de sus distintas razones sociales en el territorio nacional, los venezolanos las identificaban colectivamente con un nombre que se mantiene en la memoria histórica, especialmente entre los ciudadanos mayores de 50 años que vivieron la época de esplendor de la industria petrolera.
El nombre colectivo de "Las Siete Hermanas" fue acuñado por Enrico Mattei, el influyente jefe de la petrolera estatal italiana ENI. Según explica Giuliano Garavini, profesor de Historia de la Universidad Tre de Roma, Mattei escogió esta denominación para describir el monopolio que estas empresas ejercían sobre la producción petrolífera fuera de Estados Unidos y la Unión Soviética, operando conjuntamente como un verdadero oligopolio.
Los historiadores sugieren que la elección del término pudo inspirarse en la mitología griega clásica, particularmente en el mito de las Pléyades, las siete hermanas ninfas que, según la leyenda antigua, fueron transformadas en estrellas. Este guiño a la tradición clásica reflejaba tanto la magnitud colosal de estas corporaciones como su influencia casi mítica en los asuntos económicos y políticos del siglo pasado.
Fuente: La Patilla — Ver nota original