A través de la plataforma de rastreo Flightradar24, se detectó la tarde del sábado 16 de mayo una aeronave tipo Gulfstream V despegando desde el aeropuerto de Maiquetía con destino directo al espacio aéreo de los Estados Unidos. La trayectoria y perfil del vuelo coinciden con el anuncio oficial del Saime confirmando que el régimen de Delcy Rodríguez entregó al controvertido empresario colombiano Alex Saab a las autoridades estadounidenses. De acuerdo con los datos capturados, el jet ejecutivo volaba a una altitud de 43,000 pies y a una velocidad de 467 nudos, manteniendo un rumbo de 329° hacia el norte.
La opacidad en el registro del avión, cuya matrícula y país de origen aparecen como no disponibles o protegidos en Flightradar24, es una característica común en los traslados de alta prioridad o carácter judicial realizados por agencias federales estadounidenses como el Departamento de Justicia o el FBI. Este movimiento aéreo se enmarca en el drástico cambio político en Venezuela tras los eventos del 3 de enero que culminaron con la captura de Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses. La administración interina encabezada por Delcy Rodríguez ha mantenido intensos acercamientos y negociaciones con el gobierno de Donald Trump.
Dentro de estos acuerdos de cooperación internacional, la extradición de Alex Saab se convirtió en una de las fichas de negociación más importantes para Washington. Saab, quien había sido liberado a finales de 2023 bajo un canje de prisioneros, fue destituido de su cargo como ministro de Industrias a principios de año y posteriormente arrestado en territorio venezolano a petición directa de la justicia norteamericana. Según las autoridades estadounidenses, ahora debería estar colaborando en el juicio contra Nicolás Maduro y Cilia Flores.
El empresario de origen colombiano y ascendencia libanesa ha sido señalado formalmente por la justicia de Estados Unidos como el presunto operador financiero de la gestión de Maduro. Su extradición representa un paso significativo en la cooperación entre la nueva administración venezolana y el gobierno estadounidense, consolidando los acercamientos diplomáticos iniciados tras el cambio de gobierno ocurrido en enero.
Fuente: La Patilla — Ver nota original