La obra "Venezuela: Identidad y Ruptura" de Ángel Bernardo Viso constituye un análisis profundo sobre los orígenes de la crisis de identidad nacional que atraviesa Venezuela. El ensayista se inscribe en la tradición de intelectuales que buscan comprender la historia desde categorías culturales antes que desde consignas ideológicas, influenciado por la gran tradición francesa de pensamiento que enfatiza la claridad conceptual y la reflexión histórica crítica, sin complacencia con los mitos políticos que han definido la narrativa nacional.
Viso aborda un aspecto particularmente delicado de la historia venezolana: la ruptura traumática con España durante la Independencia. La narrativa oficial ha presentado la separación de la metrópoli como una liberación absoluta, reduciendo el período colonial a oscuridad y opresión. Sin embargo, el análisis del ensayista revela que la ruptura implicó mucho más que una separación política: significó la negación simbólica de tres siglos de historia compartida, generando una fractura identitaria que persiste sin resolverse hasta hoy en la sociedad venezolana.
El contraste con Brasil resulta revelador para entender la singularidad del caso venezolano. Mientras que la independencia brasileña no produjo una guerra de devastación masiva, en Venezuela el conflicto adquirió un carácter total que destruyó la economía y rompió radicalmente la continuidad institucional. El Decreto de Guerra a Muerte ejemplifica esta lógica extrema donde el adversario político se transformó en enemigo absoluto, anticipando categorías políticas que posteriormente desarrollaría pensadores como Carl Schmitt.
La paradoja fundamental que Viso identifica radica en que fue precisamente durante el período hispánico cuando se formaron las ciudades, instituciones, idioma común y sensibilidad cultural que definen la venezolanidad. Sin embargo, la nueva república necesitó construir su legitimidad sobre el rechazo radical de ese pasado, convirtiendo la figura del español de adversario político en condenado moral e histórico. Esta negación de los fundamentos propios constituye, según el análisis, el origen profundo de la identidad fracturada que caracteriza la experiencia nacional venezolana.
Fuente: La Patilla — Ver nota original