Abuela denuncia terror de nuera tras parir en cárcel venezolana

Abuela denuncia terror de nuera tras parir en cárcel venezolana

En Venezuela, el régimen encabezado por Delcy Rodríguez ha sido objeto de críticas internacionales por permitir que mujeres embarazadas sean detenidas y den a luz en centros de tortura. Dos casos emblemáticos han salido a la luz: el de Scarlet Ortiz y el de Maikelis Borges, ambas detenidas en estado de gestación. Scarlet Ortiz y su esposo José Manuel García Sabino, un exconcejal, fueron arrestados en febrero de 2025 bajo acusaciones de presunta estafa. Tres meses después de su detención, el cuerpo de García Sabino fue hallado sin vida en los calabozos, con un certificado de defunción que señalaba ahorcamiento, aunque su padre denunció evidencias de tortura mediante hematomas en el rostro de su hijo. Trágicamente, García Sabino nunca conoció a su hija recién nacida.

Maikelis Borges, de 26 años, fue detenida cuando apenas tenía dos meses de embarazo y permaneció recluida durante un año bajo condiciones precarias. El 19 de febrero fue trasladada a prisión domiciliaria, aunque sin obtener su libertad plena. Durante su reclusión, Borges dio a luz a su hijo en las difíciles condiciones de los centros carcelarios del régimen. Su caso ha generado preocupación internacional, especialmente porque la familia Borges enfrenta persecución política sistemática: sus hermanas de 16 y 19 años también están detenidas como prisioneras políticas, configurando un patrón de represión familiar.

Ámbar Castillo, abuela de la criatura nacida en prisión, ha denunciado públicamente la tragedia que aqueja a su familia. En una entrevista con el programa La Noche de NTN24, Castillo reveló que su nuera Maikelis, quien logró acceder a casa por cárcel, requiere atención psicológica en línea porque "está aterrada de salir de la casa". La situación familiar se agrava considerablemente porque el padre de las jóvenes detenidas también está siendo perseguido políticamente y no puede estar presente para apoyar a su familia. Además, otros miembros de la familia extendida, incluyendo el hermano y primo de Castillo, también son víctimas de persecución.

El impacto emocional de esta persecución sistemática ha sido devastador para toda la familia Castillo. La abuela describe sus días como "muy duros, muy difíciles, difícil de asimilar tanta cosa, tanta información, pendiente de cada caso de mi familia". Su padre, quien tiene casi 80 años, "llora todos los días" por la situación de sus nietas y otros familiares. Este caso refleja la crisis humanitaria profunda en Venezuela, donde familias enteras son víctimas de represión política y las mujeres embarazadas no están exentas de detención arbitraria en condiciones de tortura.

Fuente: NTN24 — Ver nota original

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