Los habitantes del sector Barrio Industrial II en Barcelona, capital del estado Anzoátegui, enfrentan una crisis humanitaria caracterizada por el colapso de servicios básicos. Calles completamente destrozadas, un grave problema de cloacas desbordadas y deficiencias críticas en la distribución de agua potable son las realidades cotidianas que deben soportar los vecinos de esta comunidad, ubicada apenas a metros de la avenida Argimiro Gabaldón, una de las principales vías de la zona norte anzoatiguense.
El servicio de agua constituye una de las principales preocupaciones de los residentes. Según testimonios de vecinas como Carmen Mata y Rosiris Navas, el líquido llega de manera irregular y contaminado, saliendo por las tuberías con mal olor, sedimentos visibles e incluso pequeños organismos. Las familias se ven obligadas a hervir el agua antes de consumirla, medida que resulta insuficiente para evitar enfermedades gastrointestinales como diarrea y vómitos, especialmente en la población infantil. En algunos sectores del barrio, el agua no llega nunca por las tuberías, obligando a los vecinos a conectar mangueras desde las viviendas de otros residentes para obtener el vital líquido.
La situación de las aguas servidas es aún más alarmante. Aracelys Rojas denunció que existe una laguna de cloacas estancadas en la intersección de las calles Sucre y Los Tubos que lleva aproximadamente veinte años sin reparación. El problema se originó cuando las autoridades sustituyeron los tubos de concreto por tuberías de plástico de menor capacidad, generando el estancamiento permanente de aguas residuales que impregnan el ambiente de un nauseabundo olor. Cuando llueve intensamente, las calles se inundan completamente, obligando a los residentes a instalar protectores en sus puertas para evitar que el agua contaminada ingrese a sus viviendas.
A pesar de su proximidad a una de las arterias viales más importantes de la región, Barrio Industrial II permanece en el olvido de las autoridades gubernamentales. Los vecinos denuncian que han transcurrido años sin ver intención alguna de reparar las infraestructuras colapsadas, mientras la deficiencia en la vialidad, especialmente en la calle Sucre, agrava aún más la precaria situación del sector. Esta abandono sistemático pone en riesgo la salud y dignidad de cientos de familias que continúan esperando por las intervenciones que nunca llegan.
Fuente: La Patilla — Ver nota original