Rusia lanzó este miércoles más de 139 drones contra infraestructuras civiles ucranianas, de los cuales las defensas aéreas ucranianas consiguieron derribar 111, según informó el presidente Volodímir Zelenski. El mandatario ucraniano advirtió sobre posibles oleadas adicionales de ataques con drones a lo largo del día, señalando que más de un centenar de aparatos se encontraban en el espacio aéreo de Ucrania. Esta escalada refleja un cambio significativo en las tácticas rusas, que han modificado el patrón de bombardeos para llevar a cabo ataques cada vez más frecuentes durante las horas diurnas, en lugar de concentrarse únicamente en operaciones nocturnas como hacía al inicio del conflicto hace cuatro años.
Desde el comienzo de la invasión en 2022, Rusia ha realizado principalmente grandes ataques con drones y misiles durante la noche. No obstante, en las últimas semanas ha intensificado el envío de cientos de drones y misiles durante el día, alterando significativamente la rutina defensiva ucraniana. Esta nueva estrategia representa un desafío operativo para las fuerzas de defensa aérea ucranianas, que deben mantener una vigilancia constante a lo largo de las 24 horas del día.
El conflicto ha dejado un saldo devastador de civiles: más de 15.000 personas han muerto desde el inicio de la guerra y más de 41.000 han resultado heridas. Millones de ucranianos se han visto obligados a huir de sus hogares o dependen actualmente de asistencia humanitaria para sobrevivir. A pesar de estas cifras, Moscú niega atacar intencionalmente a población civil, argumentando que los ataques contra infraestructura civil son legítimos si degradan las capacidades bélicas de Ucrania.
En respuesta a los ataques rusos, Ucrania ha intensificado recientemente sus operaciones ofensivas de largo alcance contra la industria energética rusa, reanudando los bombardeos contra refinerías de petróleo y puertos rusos. Kiev busca reducir los ingresos de Moscú provenientes del sector energético y debilitar su potencial militar, aunque mantiene operaciones a menor escala que las rusas. Esta escalada mutua de ataques contra infraestructuras civiles marca una nueva fase en la guerra de cuatro años de duración.
Fuente: El Mundo — Ver nota original