La Unión Europea ha acordado imponer sanciones contra colonos israelíes violentos, terminando un bloqueo de años sobre esta cuestión. Kaja Kallas, jefa de política exterior de la UE, declaró que "la violencia y el extremismo tienen consecuencias". Sin embargo, no existe consenso entre los 27 estados miembros sobre sanciones comerciales más contundentes. El acuerdo de principio se alcanzó tras que el nuevo gobierno proeuropeo de Hungría levantara su veto, que había sido bloqueado anteriormente por el primer ministro Viktor Orbán.
Francia anunció que la UE está "sancionando a las principales organizaciones israelíes culpables de apoyar la colonización extremista y violenta de Cisjordania, así como a sus líderes". El ministro francés Jean-Noël Barrot enfatizó que estos "actos más graves e intolerables deben cesar sin demora". La lista completa de nombres no ha sido publicada, pero se entiende que no incluye a dos ministros israelíes extremistas, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, ambos ya sancionados por Reino Unido en junio pasado.
Israel rechazó las medidas, con el ministro de Exteriores Gideon Sa'ar argumentando que la UE eligió "de manera arbitraria y política" imponer sanciones a ciudadanos y entidades israelíes "por sus opiniones políticas y sin base alguna". Las sanciones adoptadas contra un pequeño número de colonos quedan muy por debajo de lo que algunos estados miembros deseaban, evidenciando el limitado alcance de esta medida.
Francia y Suecia han presionado por aranceles sobre productos importados de asentamientos ilegales, considerando esta opción "la propuesta más realista". La prohibición de productos requiere unanimidad entre los 27 miembros, mientras que los aranceles pueden imponerse por mayoría. Bajo el acuerdo de asociación UE-Israel, los bienes de territorios ocupados pierden trato preferente, aunque el comercio no está prohibido.
Fuente: The Guardian — Ver nota original