Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero por una operación militar estadounidense, Venezuela ha entrado en una nueva etapa bajo el gobierno de Delcy Rodríguez. En estos cien días, el país ha experimentado cambios que expertos califican como drásticos en términos políticos, aunque limitados en impacto social. Según analistas consultados, esta transición representa "la supervivencia adaptiva del chavismo sin Maduro, bajo tutela estadounidense", marcando un precedente sin igual en la historia reciente venezolana.
La presidenta encargada ha cumplido compromisos con Estados Unidos mediante medidas estratégicas que consolidan su permanencia en el poder. Entre estas acciones destaca la entrega de petróleo, la reforma parcial del sector petrolero con privatizaciones limitadas, una controversial ley minera en debate y la apertura a inversión extranjera. Los resultados son visibles en la ampliación de vuelos comerciales hacia Caracas y la llegada de nuevos inversionistas, mientras que Washington levantó sanciones y restableció relaciones diplomáticas plenas con el país suramericano.
Rodríguez ha consolidado su poder mediante cambios en la estructura de gobierno, manteniendo la base chavista pero bajo su control exclusivo. La mandataria renovó la cúpula militar, expulsó a asesores cubanos, rusos e iraníes, y destituyó a destacados aliados de Maduro como Vladimir Padrino López. Bajo esta estrategia de liberalización económica sin cesión de control político, el empresario Álex Saab fue detenido para extraditarse a Estados Unidos, acusado de ser testaferro del expresidente.
A pesar de los cambios políticos relevantes tras 27 años de régimen chavista, el impacto en la población venezolana ha sido limitado y gradual. Los especialistas advierten que la transición institucional es más lenta de lo esperado, especialmente en materia humanitaria y económica donde los avances resultan insuficientes. El daño económico e institucional acumulado requeriría un desmontaje tan drástico que podría generar nueva inestabilidad, aunque ciudadanos reportan mayor sensación de apertura y menos miedo comparado con meses anteriores.
Fuente: DW — Ver nota original