Lapatilla junio 04 2026, 4:13 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Durante los últimos meses he conversado con venezolanos de distintas regiones del país. Empresarios, comerciantes, profesionales, trabajadores y ciudadanos comunes coinciden en una preocupación: la salida del antiguo régimen no se ha traducido todavía en una mejora tangible de la calidad de vida. Las palabras que llegan desde Venezuela son contundentes: Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento “Tenemos un mar de petróleo y no tenemos gasolina ni diésel.” “Las colas para surtir combustible son interminables.” “Nos quitan la electricidad hasta cinco horas al día.” “No tenemos agua por falta de mantenimiento y por los apagones.” “Los hospitales no tienen insumos y los pacientes deben costear sus propias operaciones.” “Los puentes se caen, las calles están destruidas y el matraqueo sigue afectando a los ciudadanos.” Más allá de las posiciones políticas, estas expresiones reflejan una realidad económica que millones de venezolanos continúan enfrentando diariamente. La situación energética sigue siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación nacional. Diversos reportes indican que los apagones continúan afectando gran parte del territorio nacional, limitando la actividad industrial, el comercio y los servicios básicos. Asimismo, la falta de inversión y mantenimiento ha reducido significativamente la capacidad operativa del sistema eléctrico venezolano. (Reuters) La crisis eléctrica genera un efecto dominó sobre toda la economía. Sin electricidad no hay bombeo de agua, no funcionan adecuadamente las telecomunicaciones, se paralizan fábricas, se dañan inventarios y aumenta dramáticamente el costo de operación de los negocios. Diversos informes señalan que muchas empresas dependen de plantas eléctricas privadas para mantenerse operativas durante extensos períodos de racionamiento. (EFE Noticias) A esto se suma la paradoja petrolera. Venezuela posee una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, pero continúa enfrentando problemas de refinación y suministro interno de combustibles. Aunque las refinerías han mostrado cierta recuperación operativa durante 2026, la producción sigue siendo insuficiente para satisfacer plenamente la demanda nacional. (Reuters) El problema central: la reconstrucción no puede esperar Ninguna transición política puede consolidarse si la población no percibe mejoras rápidas y visibles en su vida cotidiana. La estabilidad política no se construye únicamente con elecciones, cambios institucionales o discursos. Se construye cuando la gente tiene electricidad, agua, combustible, empleo, seguridad y acceso a servicios de salud. Por ello, si Estados Unidos y la comunidad internacional desean garantizar el éxito de la nueva etapa venezolana, deben impulsar un programa de reconstrucción acelerada similar a los planes implementados históricamente en países afectados por conflictos o profundas crisis institucionales. Plan de Acción de Emergencia para los Primeros 24 Meses 1. Recuperación inmediata del sistema eléctrico nacional Objetivo: reducir los apagones en un 80% durante los primeros 18 meses. Acciones: Inversión de emergencia en generación térmica. Contratación inmediata de empresas internacionales especializadas. Incorporación de generación móvil temporal. Participación privada en proyectos eléctricos. Recuperación de líneas de transmisión críticas. La reciente apertura legislativa a la inversión privada en el sector eléctrico representa una oportunidad histórica para acelerar este proceso
Fuente: La Patilla — Ver nota original